Por Alicia Lucero*- Un niño estimulado desde su hogar, suele ser un niño eficiente para el aprendizaje en todo su recorrido académico.  Y los docentes reciben con agrado a los alumnos con buena respuesta en las actividades escolares que éstos, realizan  dentro y fuera del aula. También, son aceptados en los grupos de pares, es decir, por los niños de su edad.

Consideraciones atinentes

Ya desde el vientre materno, se prepara al niño para ser amado por sus progenitores. Y, éste no es un dato menor…Se puede pensar que este bebé, jamás se va a enterar de lo que sienten sus papis con respecto al deseo de tenerlo o no…Pero, lo que importa al parecer, según los numerosos estudios realizados sobre este tema,  son las huellas que deja y, que con  el tiempo, se hacen visibles y carentes de estímulo.

En este mismo tema, también que, desde el primer día de vida del niño, se va tejiendo con lanas de amor, el nidito que lo protegerá para la futura vida; me refiero a la ternura, al estímulo que se le brinda a esta criatura por medio del afecto, en cada momento de su crecimiento, por los responsables de su crianza.

Dicho crecimiento recibido en el hogar, produce en el niño/ futuro alumno,  un estado de alegría y seguridad que son muy valorables y útiles para su desempeño. Para ejemplificar con pequeñas situaciones de la vida cotidiana, diríamos que, si a un niño le dices repetidamente: “sos un inútil, no sabes hacer nada…” lo más probable es que se vuelva inseguro, callado o agresivo.

Y cuando llegue a la institución educativa se muestre, de esa manera: tímido sin iniciativa, triste  o agresivo.

Su nivel de autoestima, o dicho de otro modo su capacidad de quererse a sí mismo, será bajo. No podrá luchar con eficiencia, contra ese maltrato. Esto no quiere decir que en defensa de si, le digamos: si te pegan…pegá. No es la manera de prepararlo para la vida soñada por un padre. Los padres desde el lugar social que tengan, sueñan con la mejor conducta para sus hijos.

Debo agregar, que si bien este trato para con el niño, se inicia en el hogar, continúa fuera del mismo. En la guardería, en el jardín, en la primaria, secundaria o terciaria; la persona que recibe maltrato, en cualquiera de estos espacios,  y dado que sus docentes operan como continuadores de la autoridad paterna, obrará en consecuencia con miedo ineficiencia desgano.

 En síntesis:

  • Hay que estimular las cosas buenas que hace un niño; no así, las conductas inapropiadas.
  • Se supone que este estímulo es coherente con la manera de enseñar; no de sobreproteger, tema visto en artículos anteriores. No resolverle todo, sin que pueda aprender.
  • Este constante modo de hacerle sentir agrado por lo que aprende, lo conducirá a tener ganas de seguir estudiando, y se portará cada vez mejor.
  • Toda persona estimulada adecuadamente, sentirá ganas de seguir.

 

*Licenciada en Psicopedagogía

Foto: www.fmdos.c

 

Compartir esta noticia
(Visto 421 veces. 1 visitas hoy)

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here