Redacción Alta Gracia- Hoy traemos desde el norte de España una tarta sencilla, humilde, pero con un sabor celestial. La receta de la tarta de Santiago, un postre típico gallego (recibe su nombre por el apóstol Santiago y es tradicional del centro de peregrinación que es Santiago de Compostela), tiene siglos de historia.

Existe documentación del s. XVI que habla de una “Tarta Real” con los mismos ingredientes propia de la región. Es muy probable que este nombre tuviese su origen en el hecho de que la almendra no es frecuente en Galicia, lo que hacía que su precio en la zona fuese muy elevado, solo apto para los estratos más altos de la sociedad.

La tarta de Santiago es un bizcocho denso hecho con huevos, azúcar y almendras, y que se adorna con una cobertura azucarada muy fina espolvoreada sobre la totalidad de su superficie, salvo sobre el símbolo de la cruz de Santiago, que presidirá su centro.

Ingredientes

  • 4 huevos
  • 250 g de azúcar
  • 250 g de almendra cruda molida a punto de harina
  • ralladura de limón (una cucharadita)

Decoración

  • Cartón con la forma de la cruz de Santiago
  • 150 g de azúcar en polvo

Preparación

Empezaremos por precalentar el horno a 180 grados, mientras trituramos las almendras (es recomendable utilizar una picadora o robot de cocina de calidad, ya que la almendra es bastante dura) con cuidado de no sobrecalentarlas, para lo que bastará hacer breves descansos cada 15 segundos. Buscamos una textura cercana a la harina, pero conservando pequeños trozos más gruesos.

Batimos los huevos con energía, con la intención de incorporar todo el aire que podamos para que adquiera una leve esponjosidad al morder. Aunque no forma parte de la receta original, podemos hacer una versión más bizcochera de esta tarta si separamos claras y yemas y batimos las primeras a punto de nieve antes de mezclarlas con las segundas.  Si nos decidimos por hacerla así, es importante ligarlas con cuidado para evitar que se nos bajen las claras. De todas formas, la textura de la tarta de Santiago original es un poco seca y bastante densa.

Mezclamos las almendras, la ralladura y el azúcar en seco para conseguir una mezcla uniforme. Añadiremos esta mezcla a los huevos batidos y removeremos bien, hasta obtener una pasta.

En un molde antiadherente o en uno convencional forrado de papel vegetal, para evitar que se nos pegue, depositamos la masa e igualamos la parte superior con una espátula.

La meteremos en el horno durante 25 minutos a 180 grados, dejando luego que repose otros cinco con el horno apagado. Es el momento de tener paciencia, dejar que el horno haga su trabajo y empezar a pensar en cómo dar un toque diferente a la tradicional partida de poker en casa para sorprender con esta delicia a buenos amigos, en una velada sabrosa y divertida.

Queremos que esté bien cuajada, pero sin renunciar a ese cierto grado de humedad que aporta el huevo. Para comprobar que está en su punto, introduciremos un palillo en el centro: si sale limpio y seco, este manjar ya está listo; si sale con restos de masa, le daremos otros cinco minutos a 180 grados y cinco más de reposo antes de repetir la prueba.

Decoración

La forma tradicional pasa por recortar la cruz de Santiago en una cartulina (puedes encontrar diseños en internet), situarla en el centro de la tarta, ya desmoldada, y espolvorear su superficie con el azúcar en polvo o glass con la ayuda de un colador. Guarda la cruz para posteriores ocasiones, ya que es seguro que los que la prueben querrán repetir.

Imagen de Katrin Gilger

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