Por Mucho Palo Noticias Efectivos de la Policía balearon por la espalda a Ezequiel Varela, un joven de 17 años de barrio Marqués Anexo. Mientras agonizaba, el móvil policial atropelló al adolescente y se dio a la fuga, dejándolo morir “como un perro”.

Era miércoles 11 de octubre. El mediodía se vestía de gris y en pleno barrio Marqués Anexo, en El Pueblito -entre la calle Del Acueducto y De La Recova, entre la salida y la entrada de las chicas y los chicos al colegio y las compras del almuerzo- Ezequiel Varela tomaba su mochila para emprender el día.

Salió de su casa rumbo a lo de su abuela -a escasos metros- y efectivos de la Policía desde un móvil anunciaron la voz de alto. Ezequiel se asustó, ya que el verdugueo a los pibes del barrio es constante. Se apresuró a entrar a su casa por el pasillo de atrás, cuando desde el automóvil policial le efectuaron un certero disparo por la espalda que acabó con su vida de escasos 17 años.

La impunidad policial

No conformes con haberle disparado y en un aberrante acto, los vecinos y vecinas que estaban entre expectantes con lo sucedido y protegiéndose de los disparos, relataron que el móvil luego atropelló a Ezequiel, tras lo cual se dio a la fuga, dejándolo “morir como un perro”, exclamó una vecina a la cámara de Canal Diez, que fue a cubrir lo sucedido horas después.

“Nos mandamos un mocazo”, escucho otro vecino que un policía le decía al otro. Este hecho sucedió a unos 500 metros donde el 22 de enero de 2016 un policía asestando varios tiros en una supuesta persecución, asesinó a Santino Cabanillas de dos años, por la espalda, mientras estaba en los brazos de sus papá.

Los medios masivos hablan de Violencia Urbana, los vecinos de Violencia Policial

“Acá siempre vienen y tiran tiros como si nada, se creen dueños de la vida, los chicos no pueden estar en la esquina, que viene la cana y los verduguea, una vez que está tranquilo el barrio y viene la Policía a los tiros”, así describe una joven que vio el episodio desde la terraza de su casa, quien menciona que el joven venía con su mochila y los efectivos simplemente le dispararon y lo dejaron tirado.

Los mismos vecinos, junto a la tía de Ezequiel, llevaron en auto al joven (pues la ambulancia nunca llegó), al Hospital Infantil, que se ubica a diez cuadras del lugar donde fue asesinado, pero llegó ya sin signos vitales, con un disparo en el tórax y heridas varias en el rostro y el cuerpo, producto del atropello posterior que efectuó el móvil policial. No se pudo hacer mas nada.

Una hora después del hecho, los vecinos y vecinas se concentraron en la puerta de la casa del joven, indignados con la situación. La Policía se acercó a amedrentarlos con armas de fuego, a lo que los vecinos respondieron tirándoles piedras para que se retiraran del lugar. Fueron ellos además, quienes recolectaron los casquillos de las balas policiales, ya que nunca hubo ningún tipo de investigación en el terreno por parte de la Justicia hasta el momento.

El fiscal con muchas dudas y una conveniente certeza

El evidente nuevo hecho de Gatillo Fácil en Córdoba y la visibilización mediática que tomó rápidamente obligó al fiscal a cargo, Iván Rodriguez, a emitir una conferencia de prensa el miércoles por la tarde.

Renuente a dar demasiada información por el secreto de sumario, indicó que no estaba claro si hubo un hecho anterior de robo e indicó que desconocían aún si el arma secuestrada había participado en el hecho y era del joven. Tampoco tiene claridad de las heridas que el joven había recibido, pero aseguró sin casi mediar pregunta alguna que hubo un intercambio de disparos. Los vecinos indicaron lo contrario. El fiscal Iván Rodríguez dio esa información como certera y segura, sin mencionar la fuente y como un dato surgido de la “investigación realizada hasta ese momento” y de la información recogida.

Los verdugos de los barrios

No se sabe el nombre de los efectivos que estaban en el móvil. Una vecina pudo asegurar que el Móvil era el 7242. La fiscalía imputó al cabo Carlos Jaime, de 26 años, -aunque está en libertad- por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. El jefe del móvil en el que se conducía es un oficial ayudante de apellido Agüero, que no fue imputado aún.

Varios vecinos y vecinas indicaron que el policía que disparó se apoda “El Palomo” y es conocido por su hostigamiento a los jóvenes del barrio. También se le adjudica un caso anterior, similar a lo que sucedió con el asesino de Güere Pellico, que estaba libre a pesar de tener una causa de homicidio contra otro joven, solo un año antes de fusilar a Güere.

Una vida más… un pibe menos

Ezequiel tenía 17 años, iba al colegio, le gustaba jugar al fútbol, rapeaba junto con sus amigos, era hincha de La Gloria. Ayer se le fue a su familia, a sus amigos y amigas, a su mamá y a su papá que aún no pueden entender cómo les pasó esto. El mismo interrogante que se hacen tantas familias, como las que se nuclean en la Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil que hoy se lamentan la vida de un pibe menos, uno cercano, ya que Ezequiel era el sobrino de una de las mamás de la Coordinadora de Familiares.

Desde ese espacio están acompañando a la familia de Ezequiel y declararon para Mucho Palo Noticias que “anoche como mamás, estuvimos acompañando a esa familia, porque nosotras ya la pasamos a esta, y fue remover todo los que nos pasó, pero a la vez sentimos que es el trabajo que nos dejaron nuestros hijos, estar ahí con esa mamá destruida. Nos hace sentir que estamos apoyando en ese dolor tan grande que le toca vivir en ese momento. Como Coordinadora de Familiares de Víctimas de Gatillo Fácil le dimos todo nuestro apoyo y que cuente con nosotras que no está sola que acá hay otras mamás, tías, que llevan su mismo dolor”.

Foto: Colectivo Manifiesto

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