Redacción Alta Gracia– Leticia Magalí López, relata en sus redes sociales el terrible accidente que sufrió cuatro años atrás y nos deja esta hermosa reflexión.

«Aquel 26 de diciembre, volvíamos de vacacionar y pasar Navidad en Las Grutas. Volvíamos mi marido, mi hijito y yo. Al salir del hotel fuimos al super por provisiones para el viaje. Cuando salimos y quisimos abrir el baúl para guardar las cosas, nos faltaba la llave. Tuvimos que volver al hotel a buscarla, no la encontramos.

Otra opción era volver por Bahía Blanca, cuna del básquet argentino, y Emi, mi marido, quería conocer. Yo estaba un poco cansada y sólo quería regresar a casa, por lo que decidimos volver por La Pampa, pues era el camino más rápido. Ya en viaje, pasamos un letrero que decía Bernasconi, y más adelante vimos un auto accidentado, quemado, y una persona afuera agarrándose la cabeza. Lo estaban socorriendo.

Seguimos… le ofrecí a Emi manejar, ya que él se veía cansado. La ruta era larga, se perdía en el horizonte, 40 grados de calor… Fran se había salido de su asiento y estaba muy molesto, como muchos niños de 2 años en igual situación: un viaje, que en La Pampa, parecía eterno. En fin, frenamos e intercambiamos lugares. Al subir, y ya yo al volante, arranqué. Mientras Emi intentaba, desde el asiento delantero, acomodar de nuevo a Fran en su asiento… No suelo manejar a más de 100 km por hora, me da miedo la velocidad.. Recuerdo que iba a 80 km por hora … Giré mi cabeza para ver a Fran, dos segundos, y mordí la banquina… enseguida volantee a la izquierda para volver a la ruta y se clavó el volante. De frente, venía algo grande, un ómnibus o un camión.. hasta el día de hoy no sé bien.. «Emi! No puedo volver al carril!» Él agarró el volante y no lo pudo girar.. el auto no respondía.. «Dios, ayudame! ¿Qué hago?.. si chocamos de frente, morimos todos», pensaba. Sólo quedaba volantear hacia un lado, la izquierda, y rogar hacerlo sin embestir.. lo hice..pasamos a la banquina contraria. Apreté el freno, todo era polvo.. Los ruidos de los tumbos ensordecedores. Dios, mi hijo!! de pronto volé… sólo atiné a cubrirme la cabeza. Fue instintivo… caí al suelo..Allí, al cabo de un minuto o menos o más, no lo sé… autos frenaban a socorrernos.. y escuché el llanto de Fran, me tranquilicé: «¡Está vivo!» Gracias Dios. Luego, Emi se para frente a mi, y le dije: «Estás bien». Y él llorando me decía: «¿Qué pasó Maga, ¿Qué pasó?!!» Y le respondí: «No sé, no siento mis piernas Emi..» Él se agarraba la cabeza, igual que la persona que habíamos visto cinco minutos antes, en otro accidente. De pronto, gente a mi alrededor, rezaban.. un médico frenó, me hizo algunas preguntas. Él ya sabía el diagnóstico: traumatismo de tórax, si no me entubaban pronto, moriría. Mi pulmón estaba lastimado…Una señora, otra salvadora. Me preguntó: «¿cuántos años tienes?»- «33 le dije, la edad de Cristo!». Le pregunté su nombre: «¡María!¡Cómo la virgen!» le respondí. Su marido me tapaba el sol con una remera o toalla, y con la punta, embebida en agua, me daban de beber gotitas…Emi seguía llorando y no entendía que pasaba. Fran del otro lado de la carretera, con la familia de María, en un auto.Yo empecé a no poder respirar. A recomendación del médico, me levantaron mi cabeza.. y él decía: «Debe llegar la ambulancia»… Pero el pueblo más cercano estaba a unos 100 o 200 km quizás.. yo ya no aguantaba, y sabía que estaba grave, más allá de mis piernas.. «Emi, te amo, y a Fran. Dile a mi familia que los amo también». Entre lágrimas, trataba de no dormirme y suplicaba a Dios.

Dos horas capaz, llegó la policía y luego una ambulancia. Un chofer y un enfermero. Me levantaron y enderezaron.. Grité del dolor… ya no me quedaban fuerzas.. Aguanta un poco más Magui, me decía a mi misma. Subimos a la ambulancia, Fran y Emi también. Recuerdo un viaje largo hasta un hospital.. no aguanté, vi hasta que se abrió la puerta para bajarme en la camilla.. y me dormí. ¿Lo que pasó luego?.. coma inducido.. yo estaba atrapada, luchaba con fuerzas para despertarme.. no podía. Pero sabía que afuera me esperaba mi familia.

Hoy doy gracias a Dios por darme una nueva oportunidad.. A mi marido y a mi hijo por haber estado allí, luchar, rezar por mí, cada día y cada segundo…A mis padres, tías, hermanos…A mis suegros y cuñados…A tanta gente, conocidos y desconocidos, amigos, que también ayudaron y lucharon por mi, para mi despertar…Siempre digo que no lo hubiera logrado sin todos ellos, Gracias.

Quince o veinte días después, el milagro: desperté… Ya en Córdoba. Emi a mi lado: «Te amo Maga, perdóname por mis errores. Y yo le dije lo mismo.. Cásate conmigo, me respondió, y me mostró las alianzas..La historia siguió. Mucho más para contar. Sólo pude contar esto. Hoy, sólo Fran sigue a mi lado. Lloro.. no puedo seguir más. Agradezco a Dios y mi Madre del Cielo, María, por permitirme volver a vivir.

Disfruten cada segundo, nunca se sabe cuándo será el último, y cuándo puede cambiar toda tu vida» concluyó.

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