Sin grandes dispositivos de difusión, soslayada por grandes medios, la actuación del jueves pasado en Espacio 75 demostró una vez más cómo calidad y masividad no siempre van de la mano. El debut del gran Kiko Veneno en escenarios cordobeses mostró al español de 65 años en forma, atento a la realidad social argentina y con mucho oficio sobre el escenario.

El formato ayudó: Espacio 75 (Alta Córdoba) montó una suerte de café concert, con mesas engalanadas con delicadas velas y un público ávido de escuchar buena música, sin estridencias innecesarias. Por eso sonó algo desubicada la exagerada y autorreferencial presentación de Veneno que realizó un locutor local, un momento malogrado que el devenir de las canciones pronto hizo olvidar.

La actuación del nacido en Figueras y fanático del Betis tras el breve set de los locales Tabaco de Barro arrancó con el intimista “Lobo López”, y siguió con “Lo que me importa eres tú” y “Salta la rana”. “Es un gran placer para mí estar aquí, en esta primera vez” agradeció Veneno, acompañado en buena parte del set por el uruguayo Martín Buscaglia, muy celebrado también. El artista que logra conjugar flamenco y rock, y que supo revolucionar la música contemporánea española tocó también “Válgame Juana”, “Bilonghis”, “Me siento en la cama” y “Superhéroes de barrio”, con aires de rock y coreada por el público. Incursionó en el cante flamenco con “Veneno” y “Te echo de menos”, pidió “Respeto” (tema de su etapa más reciente”) y con Buscaglia revivió un par interpretaciones del trabajo conjunto titulado “El pimiento indomable”.

“Para qué quiero un trabajo fijo, si contigo tengo bastante” desgranó en otro de sus temas y despertó las risas del público, que disfrutó de un final a puro éxitos: “En un Mercedes Blanco”, “Joselito”, “Dice la gente” y “Volando voy” marcaron el cierre de una actuación sencillamente memorable.

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