Redacción Alta Gracia- En un fuerte operativo de seguridad encabezada por Gendarmería Nacional se intentó dar con el paradero del «tuerto cacho», acusado de narcotraficante y lavador de dinero. 

El miércoles pasado, cerca de 20 operativos se dispusieron en el sudeste cordobés y en Alta Gracia por orden del Juzgado Federal N° 1 de Córdoba, a cargo de Ricardo Bustos Fierro.

Si bien no trascendió el lugar donde se realizó el allanamiento en la ciudad, sí fue confirmado a REDACCIÓN ALTA GRACIA por personal de la Fuerza Policial Antinarcóticos que acompañó en las actuaciones.

De acuerdo a lo informado por La Voz del Interior, Raúl Alberto Cuello, alias «Tuerto Cacho»,  tiene 48 años, y en agosto de 2002 fue detenido en villa La Maternidad, de la ciudad de Córdoba, en una causa por narcotráfico.

Hoy existen al menos tres investigaciones abiertas en su contra. Una en el fuero provincial (narcomenudeo), que el fiscal Marcelo Sicardi lleva adelante con agentes de la Fuerza Policial Antinarcotráfico (FPA), y dos en el fuero federal, con agentes nacionales.

Según el matutino capitalino, se lo menciona con insistencia detrás del escandaloso caso de las 72 pistolas policiales que desaparecieron de la Jefatura Central de la Policía de Córdoba en 2015. El vínculo entre armas y narcos no es un mero capricho, ya que en los barrios cordobeses existe una línea muy estrecha: los traficantes son los que tienen el dinero suficiente para adquirir las armas clandestinas.

Prontuario. Cuello fue detenido en 2002 tras un allanamiento por drogas en un casa de Villa El Libertador. La Voz
En el Fuero Anticorrupción, donde se investiga el robo de las pistolas policiales, sospechan que “el Tuerto Cacho” estuvo detrás de la compra de un lote de aquella sustracción. Y desde hace poco más de tres semanas se lo asocia con insistencia al trágico tiroteo en Nueva Córdoba. Desde que era uno de los que aportaban dinero a la supuesta mesa clandestina que funcionaba en el lugar del robo hasta que era el jefe de Rolando Ricardo “Ciego” Hidalgo (62), uno de los ladrones abatidos en aquel episodio. Incluso se lo señala como un presunto proveedor del poderoso armamento con el que contaban los delincuentes.

Se dice, incluso, que en una de sus casas tiene un túnel que le sirve como vía de escape.

Fiscales, jueces y policías antidrogas hace más de cinco años que dicen conocerlo. Su voz aparece en cientos de intervenciones telefónicas. Incluso, su nombre quedó asociado al llamado “narcoescándalo”.

Los allanamientos fueron en domicilios de barrio Acosta, Ciudad de Mis Sueños, Ciudad Evita y Los Eucaliptos, un comercio de la avenida Sabattini y hasta una casa en Alta Gracia, sin resultados positivos.

Foto La Voz del Interior.

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