Por Gabriel Sued-  Una llamada y una reunión bastaron para sellar la paz entre dos dirigentes enfrentados desde hace varios años. Decidido a tender puentes con todo el peronismo para instalarse de cara a 2019, José Manuel de la Sota dejó atrás sus rencores con Cristina Kirchner.

La tregua no la firmó la expresidenta, sino su hijo, Máximo, que recibió en mayo al exgobernador de Córdoba, en un encuentro que se mantuvo en secreto durante dos meses.

La reunión, un almuerzo en la casa de un amigo en común, en Recoleta, la pidió De la Sota, como parte de la ronda de conversaciones que está llevando adelante para mostrarse como prenda de unidad del peronismo.

En los últimos meses también visitó a los intendentes del conurbano Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Verónica Magario (La Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo) y Gabriel Katopodis (San Martín), a los que considera protagonistas del recambio generacional del PJ.

«Las diferencias que tuvo De la Sota con el kirchnerismo fueron políticas, no personales. Él no levanta el dedo para acusar a nadie por temas judiciales», dicen cerca del exgobernador. En las filas de La Cámpora encuadraron el encuentro en la construcción de un frente amplio para derrotar a Mauricio Macri en 2019. Con ese mismo objetivo, Cristina tendió puentes con gobernadores del PJ no kirchnerista, como Carlos Verna y Lucía Corpacci.

Fuente: Diario La Nación

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