Comunicado de Prensa- El 27 de octubre, en la Escuela Normal Superior de Alta Gracia, se llevó a cabo, por segundo año consecutivo, el Encuentro de Mujeres del Valle de Paravachasca, convocado, en esta ocasión, por la Asamblea Abierta de Mujeres. Conclusiones de cada comisión. Documento completo.

Durante la jornada matutina del sábado, un centenar de mujeres de Alta Gracia y localidades aledañas trabajamos agrupadas, con modalidad asamblea, en 5 comisiones simultáneas: Prácticas Feministas y Vínculos entre Mujeres; Organización Territorial y Economía Feminista; Diversidad y Disidencia Corporal; Educación SexuaI Integral y Salud Sexual (no) Reproductiva; y Maternidad Feminista.

A partir de estos ejes, desarrollamos los debates, discusiones y propuestas en cada taller. Llegado el medio día, con almuerzo a la canasta mediante, nos reencontramos todas las presentes, y las voceras de cada comisión compartieron las conclusiones arribadas en los distintos espacios, abriendo el diálogo entre todas.

Mujeres participantes del Encuentro, invitaron a una feria que realizarán organizaciones locales como parte de un Plan de Lucha, impulsado por CTEP en el marco de reclamo de la Ley Provincial de Economía Popular, para visibilizar además el trabajo que se produce en los territorios, que muchas veces es estigmatizado e invisibilizado. Las mujeres del Encuentro decidimos participar y acompañar durante la jornada, prevista para mediados de noviembre.

Por otra parte, desde la comisión de Organización Territorial y Economía Feminista, se impulsó un espacio de confluencia con impronta y prácticas feministas, que tomará forma, en un principio, como feria mensual, para que resulte un dispositivo de trabajo para las mujeres productoras y devenga además en un espacio cultural, de formación, intercambio de saberes, contención y recreación. Para dar cuerpo a esta propuesta se organizó desde el Encuentro y se concretó al sábado siguiente una primera reunión con las mujeres interesadas de los diferentes barrios y espacios organizativos.

Se acordó, además, garantizar una asamblea mensual previa a cada feria, de modo itinerante, rotando por los barrios de los que somos parte. La próxima cita será el viernes 16/11 en barrio 1ro de Mayo.

A continuación, compartimos las conclusiones de cada comisión:

Conclusiones arribadas en comisión EJE: Prácticas Feministas y Vínculos entre Mujeres

La preocupación central del movimiento feminista en este momento es la construcción de
herramientas que nos permitan avanzar en la organización y en la consolidación de lo ganado, para hacer frente a las problemáticas más urgentes y para intervenir e ir traccionando en la transformación social.

Fundamentalmente, sostuvimos la necesidad de un accionar estratégico que evalúe los “costos y beneficios”, que sepa leer los “efectos políticos de nuestras prácticas” y canalizar las energías en aquellas que tengan los impactos deseados, para no desgastarnos y que las acciones sumen al proceso de construcción de una sociedad feminista. Este análisis debe ser parte de las prácticas cotidianas de todas.

Todes estamos en procesos de deconstrucción y el uso del “feministómetro” no es una práctica justani sorora. Debemos crear vínculos sanos y no competitivos entre las mujeres, ello es parte de la deconstrucción de los mandatos patriarcales. El feminismo es algo para convidar, no para imponer. Hay que reforzar las redes de contención y el intercambio de prácticas e información. La resistencia al machismo se debe asentar en las relaciones cara a cara, los lazos comunitarios y el accionar colectivo. El  feminismo se ejerce en las prácticas cotidianas.

Sostenemos que no hay herramientas buenas y malas de por sí, mucho depende del uso que le demos y el sentido que le asociemos. En esto, la herramienta del escrache debe ser revisada y reflexionada. Si bien puede resultar una herramienta útil y necesaria en algunos contextos y circunstancias (conversamos sobre su historia y el uso que HIJOS hizo de esa herramienta contra el indulto a genocidas) no resulta práctica efectiva cuando su uso se generaliza. Allí, la herramienta se banaliza y los efectos políticos se vuelven contra nosotras: termina sólo facilitando la expiación social sin producir pensamiento crítico y revisión de las prácticas, ni en  quienes son acusados, ni así tampoco entre aquelles que acusan. Así, no termina siendo útil en la promoción de cambios sociales. Es decir, no es, en general, una herramienta estratégica, no genera reflexión ni modificación de las relaciones sociales, sino marginación o mayor violencia. Además de atentar contra el principio de inocencia, garantía fundamental que nos protege del estado y de los grupos que se arrogan la representación moral de la sociedad. No debemos perder de vista que hay personas involucradas, a las que hay que protege

Reconocemos que, en situaciones de peligro, hacer circular la información puede ser vital y, también, que el escrache institucional puede sernos útil para denunciar y demandar a los organismos cuando no cumplen con las funciones para lo que fueron creados o no respetan los derechos de les ciudadanes.

Por todas las consideraciones anteriores, evaluamos necesario pensar una serie de pautas a tener en cuenta cuando utilizamos las redes sociales, para evitar la reproducción de información errónea, para no caer en actitudes persecutorias, para que no ocupen el lugar de las relaciones personales, etc. Todo ello no niega ni cuestiona el derecho de las mujeres a decir, a contar, a pedir ayuda; al contrario.

La creación de redes de contención y escucha son, insistimos, fundamentales. Además, es nuestro deber como mujeres feministas, estar atentas y alertar a las compañeras, ofrecer ayuda, acompañar.

Por otro lado, ante la evidente disminución de la participación de varones en las marchas, y en el marco de las discusiones que se han venido dando sobre ello, se propuso intentar avanzar en algún “protocolo de participación”, que invite a conversar con los varones que quieran participar, sobre el lugar que les corresponde en esta lucha. A su vez, invitarnos a nosotras a tomar la iniciativa y ocupar lugares, llamando la atención de los varones que se desubican y buscan acaparar la atención y ponerse en un lugar de liderazgo

También mencionamos que, entre las prácticas feministas cotidianas, es fundamental alentar el trabajo de compañeras, y ante la necesidad de bienes y servicios, priorizar a las compañeras, como práctica solidaria. Mencionamos que sería interesante avanzar en una bolsa de trabajo, con contactos y recomendaciones.

Conclusiones arribadas en comisión EJE: Organización Territorial y Economía Feminista

Nos nucleamos en este espacio para hacer frente a la crisis social y económica, y quedó planteada la idea de generar redes reales para que el Encuentro no quede solo en una experiencia aislada, sino como envión para avanzar juntas en propuestas de trabajo concretas.
¿Cómo insertarse en los barrios para comenzar un trabajo territorial? ¿Cómo afecta la crisis económica en los barrios? Son algunos de los interrogantes que se dispararon. Entre las participantes, muchas colaboran con merenderos barriales, y se plantea que en general, se trata de espacios que brindan la copa de leche, pero también son espacios donde las mujeres cumplen otros roles, desde el cuidado, el cariño y el afecto.

En este sentido dialogamos lo difícil que resulta para las mujeres contener toda esa trama social y la responsabilidad por parte del Estado: somos siempre las mujeres las que suplimos las necesidades que sufre el barrio ante un Estado ausente. Cumplimos las mujeres a veces hasta con tres jornadas laborales (trabajo remunerado, tareas domésticas y de cuidado y el trabajo comunitario en el territorio). No es un rol natural nuestro sino una construcción social impuesta. Las tareas de cuidado y de reproducción son necesarias para
que la vida siga su curso, ante esto tenemos que empezar a pensarnos de otra manera.
Comentamos también lo difícil que viene resultando trabajar el feminismo en los barrios y sobre todo el tema del aborto.

Se plantea el desconocimiento de los métodos anticonceptivos, los embarazos adolescentes y las relaciones violentas como núcleos críticos para abordar. En esta línea quedó planteada la noción, de que puede ser posible construir feminismo en los barrios de otra manera. Pensar qué prácticas concretas podemos empezar a proponer en esos espacios para desafiar los mandatos y las relaciones desiguales entre mujeres y varones. Pensando dentro de las organizaciones la división sexual del trabajo para no seguir reproduciendo estereotipos.

Quedó en evidencia que implica un trabajo de todos los días y a largo plazo, debido a las estructuras machistas que existen en la interna. Empezar a trabajar la ESI con niñas y niños. Problematizar los cuerpos/espacios/barrios/escuelas como territorios. Pensar los “espacios domésticos” y en esos territorios generar la rotación de tareas y trabajo, para enriquecernos. Tejer redes para poder ir solucionando distintas problemáticas.

Se mencionó también que, en la deconstrucción de los roles, debemos preguntarnos por qué somos las mujeres las que trabajamos en merenderos y comedores y qué rol cumple la mujer en esos espacios. Somos las mujeres las que asumimos la responsabilidad de cuidado, porque sabemos hacerlo, porque siempre lo hicimos y tuvimos que hacerlo. Pero somos conscientes que los varones también pueden tener esa capacidad, y que es preciso desandar las construcciones sociales que los inhabilitan.

En este sentido, nos incitamos grupalmente a cuestionarnos qué potencias tenemos como mujeres. Reconocernos como sujetas políticas con la capacidad de transformar esta realidad tan hostil. Y desde ese impulso, nos propusimos pensar lo productivo como un nuevo territorio. Dar una pelea política desde el espacio productivo. Cuestionar las tomas de decisiones, que muchas veces están en manos de los varones o son machistas. Plantear la horizontalidad. Armar un registro de productoras zonales y un registro de insumos
necesarios para exigirle al municipio insumos, herramientas, maquinaria, que nos permitan mejorar las  2° ENCUENTRO DE MUJERES DEL VALLE DE PARAVACHASCA condiciones en las que venimos trabajando. Exigirle al gobierno municipal que nos posibilite un espacio físico para la venta de productos. Interpelar a les ciudadanes comunes.

Se resolvió organizar una feria mensual, con impronta feminista: cuestionando las formas, los roles, ejercitando la horizontalidad, la sororidad y el respeto. Pensamos una feria que nos habilite un espacio donde ofrecer nuestros productos, que nos permita vincularnos además otros productores, pero sobre todo que resulte un espacio para seguir encontrándonos. Intercambiar saberes, prácticas, modos de producción, etc.

La feria como espacio de confluencia en el que también se pueden habilitar talleres (por ejemplo, Educación Popular)

Surgió la idea de, ante la dificultad de sostener la producción por el aumento desmesurado de precios, juntarnos para realizar las compras colectivas y abaratar costos de insumos y transporte. Dialogamos sobre las dificultades y trabas para los permisos municipales y evaluamos que hay una intención por parte del municipio de enfrentarnos entre trabajadores, planteando una distancia entre comerciantes y economía popular/emprendedurismo, que es preciso trascender.

En ello, plateamos que tenemos que ser inteligentes y emplear las estrategias comunicacionales a nuestro favor

Conclusiones arribadas en comisión EJE: Diversidad y Disidencia Corporal

Las participantes de esta comisión nos planteamos, principalmente, la inquietud sobre la <disidencia>.
El debate nos permitió concluir que es la separación de algunas personas o grupos de personas por su disonancia o su disconformidad a doctrinas, creencias y mandatos; por no ajustarse al sistema parametrizado y estandarizado de <normalidad> que nos marca la sociedad heteronormativa, patriarcal, capitalista, en donde se nos asignan roles de género estructurados, según el esquema binario de varón o mujer, con un único modelo de familia y de cuerpxs.

En nuestra discusión dejamos al descubierto que cumplir (o intentar cumplir) con estos mandatos y estereotipos, difundidos hasta el hartazgo por los medios de comunicación concentrados y el mercado voraz, que nos inculcan modelos de cuerpos “flacos” como “sanos”, de mujeres blancas, de perfectas amas de casa, obedientes, etc., impacta fuertemente en las personas, generando trastornos psicofísicos, baja autoestima,
prácticas de aislamiento, autoflagelación, etc.

Por todo esto, la disidencia es también una posición política. Disidentes y desobedientes a los estereotipos y mandatos. Ser les que no encajan, alzar la bandera de les excluides, ocupar el lado oscuro, es también un lugar privilegiado para la deconstrucción y la construcción de alternativas. Es muy potente pensar el cuerpo y el género como un arma disidente y de lucha, de ahí la importancia del activismx gordx y los movimientos por la diversidad de género.

Pensamos y expusimos algunas estrategias de lucha contra la opresión:
– Incluir en los talleres de Educación Sexual Integral, la diversidad y la disidencia corporal (y que no solo se trabaje sobre bulimia y anorexia, como patologías aisladas e individuales)
– Informarnos, problematizarnos, y desnaturalizarnos, compartiendo estos espacios de encuentro para (de)construirnos.
– Concientizar y movilizar a nuestro entorno social a la reflexión.
– Promover y visibilizar la diversidad de cuerpxs, génerxs y sexualidades.
– Practicar la sororidad en la diversidad. A(r)marno

Conclusiones arribadas en comisión EJE: ESI – Salud Sexual y (no) Reproductiva

Entre las presentes intentamos avanzar en un diagnóstico de la situación regional en torno a la ley de Educación Sexual Integral y el acceso a salud sexual no reproductiva. Comentamos las dificultades de acceso a métodos anticonceptivos en algunos dispensarios y centros de salud, y en este punto se hizo la aclaración de que las situaciones pueden ser muy dispares de un lugar a otro de la región, aun con 30 km de distancia.

Lo que termina provocando muchas veces una sobredemanda en los lugares donde hay un acceso garantizado o mejores condiciones. Además de lo que implica para las poblaciones del lugar tener que buscar esa información y luego trasladarse varios kilómetros desde su zona de residencia para acceder a derechos que deberían estar garantizados en todos lados.

En relación a la ESI evaluamos preocupante la falta de aplicación de la educación sexual integral en las escuelas de la región y hablamos de las resistencias que vemos en las escuelas y en muchas familias, pero también la demanda creciente por parte de les estudiantes, que exigen su aplicación.

En el marco de la ofensiva de los grupos antiderechos para frenar la aplicación y la reforma de la ley de Educación Sexual Integral, y la desinformación que quieren sembrar, entre las participantes dialogamos sobre lo que esto genera en la sociedad, y en este sentido coincidimos en que es importante no desanimarse y tener siempre presente que venimos avanzando mucho y hay un salto de acuerdo social muy grande que hasta hace poco no existía. Un cambio importante e intergeneracional. Como se dijo en el taller “nuestra
fortaleza es la acción”.

Para contrarrestar las campañas antiderechos y avanzar en la ampliación y cumplimiento de legislaciones y políticas que aspiren a reducir la desigualdad social y mejorar la calidad de vida, pensamos diferentes estrategias.
– Construcción de redes amplias. Ejercitando la sororidad, escucha, empatía y la construcción de vínculos.
– Tejer alianzas con otres para avanzar en ampliación de derechos en cada lugar, teniendo en cuenta la situación particular de cada espacio, la población, las prácticas que muchas veces se encuentran arraigadas por la costumbre, pero no por una intencionalidad fuerte ni reflexionada. Por ejemplo, en las escuelas de la zona cuando la única actividad es que venga un médico o médica a dar una charla una vez al año, sin conocer al grupo, sin dar continuidad, sin abordar ciertas situaciones que surgen.
– Hacer circular la información, que todes sepamos donde encontrar acceso garantizado a la atención de salud sexual y asesoramiento adecuado, con qué profesionales podemos contar, con qué áreas y organismos. Hablar entre nosotras, fomentar y utilizar espacios de encuentro.
– Socializar y difundir información clara y certera de los contenidos de ESI, su aplicación en los diferentes niveles, etc. Utilización de redes sociales y campañas para poder llegar a todes.
– Repensar y desnaturalizar las prácticas sociales cotidianas.
– Conocer y difundir los recursos disponibles. Ocupar espacios.
– Deconstruir roles y estereotipos que reproducen los medios de comunicación.

Conclusiones arribadas en comisión EJE: Maternidad Feminista

El nombre de la comisión nos interpeló desde el inicio: ¿qué es la maternidad feminista? ¿qué implicancias tiene? ¿cómo hacerlo? A veces las cosas se presentan antitéticas y parece que al feminismo lo hacen mujeres no madres, que están en contra de la maternidad y, a su vez, que todas las mujeres madres son o deben ser anti feministas. Esa manera de presentarlo sirve para dividirnos.

La gran mayoría de las mujeres que conformamos el movimiento feminista somos o vamos a ser madres. La discusión pasa por otro lado: tiene que ver con nuestro derecho a decidir si queremos o no ser mamás y, también, sobre cómo queremos parir y criar.

Las desigualdades ente varones y mujeres son estructurales, históricas y están profundamente arraigadas. En la crianza se hacen más evidentes que nunca. Para la mujer, la maternidad implica un enorme cambio de responsabilidades y prioridades. En la gran mayoría de los casos, nos exige abandonar ciertos espacios de nuestra vida (de estudio, de trabajo, de militancia, etc.) temporal o permanentemente, según las circunstancias.

La mujer queda siempre en el lugar de mayor dedicación y compromiso, incluso cuando
comparte con el varón el sostenimiento económico de la casa; recaen sobre nosotras las tareas de cuidado.

Conversamos sobre el desafío de hacer de la crianza una/nuestra militancia. Asumirla como un ejercicio crítico y colectivo, que avanza de a poco y que nunca es sencillo. Las  expectativas y exigencias de otres, sobre nosotras y nuestras maternidades es muy fuerte. Se nos juzga continuamente en nuestros quehaceres y actividades. Muchas de las exigencias que tenemos nos las impusieron.

El gran desafío está entre la reproducción de los patrones patriarcales y aquello que nosotras queremos y necesitamos. Para ello necesitamos desandar los mandatos y, también, las representaciones románticas e ideales de maternar.

En esto, trabajar la coherencia y no quedarnos en la queja sino hacernos responsables de aquello que necesitamos, sabiendo también que las dificultades y presiones cotidianas muchas veces nos impiden elegir y nos fuerzan a hacer las cosas “como se hacen”.

Necesitamos sacarnos la culpa de encima. Para eso, encontrarnos. Las culpas que nos pesan a cada una son compartidas por muchas otras. Encontrarnos y compartir nos ayuda a transitarlo y avanzar.

Necesitamos construir un nuevo pacto con nuestras parejas. No queremos reproducir los modelos de familia que tuvimos y vimos. Queremos con nosotras y con nuestros hijes vínculos de cuidado compartidos y distintos.

El desafío de la crianza requiere que pensemos y reflexionemos sobre aquello que entendemos como “infancias libres”. Entender que nuestres hijes no son de nuestra propiedad, que no pueden pensar lo que nosotras pensamos, ni querer lo que nosotras queremos, ni hacer lo que nosotras hacemos o deseamos que hagan. Infancias libres que les permitan desarrollarse en libertad.

Este desafío es nuestro, pero corre a nivel social. Las infancias libres las garantiza una sociedad libre, no sólo una familia. Pensar modos de crianza compartida, redes de contención que sostengan la crianza de les pequeñes.

En términos de acceso a la salud, coincidimos en las dificultades para encontrar pediatras y
ginecólogues que nos respeten a nosotras y a nuestras decisiones. Esto no nos cuesta sólo como madres. El sistema de salud, en general, se nos presenta de ese modo, pero en nuestro ejercicio de la maternidad es todavía más fuerte. El peso de la ciencia médica recae sobre nosotras y nuestas crianzas: como mamás nos vemos obligadas a hacer lo que les pediatras dicen y toda la sociedad está pendiente de que lo hagamos. Ellos deciden qué, cuándo y cómo. Es fundamental que, entre nosotras, avancemos en redes de información y acompañamiento.

En Alta Gracia está funcionando un espacio de encuentro de mujeres mamás, abierto a la
participación. Reconocemos la importancia del Estado y demandamos, en el contexto actual de ajuste, la presencia del Estado Nacional, Provincial y Municipal en políticas públicas que nos permitan desarrollar nuestra maternidad y crianza en libertad, sostenidas y acompañadas por un Estado y una sociedad presentes.

Entre otras cosas, coincidimos en la importancia y necesidad de contar con jardines de infantes públicos, licencias de paternidad, así como de lactarios en los lugares de trabajo, para poder continuar la lactancia luego de las licencias de maternidad.


Integrantes de la Asamblea Abierta de Mujeres Alta Gracia, Deformación Feminista, Mumala, Encuentros de Feminismo Popular, Colectivo Ni Una Menos Alta Gracia, Barrios de Pie, OLP- Organizaciones Libres del Pueblo, Movimiento 1ro de Mayo, MTE – Falda del Carmen, Movimiento Carlos Mujica (Córdoba capital), Mesa Regional por la Soberanía Alimentaria, vecinas organizadas de Barrio Sabattini, La Perla, 1ro de Mayo y Don
Bosco, docentes de la ENSAG, becarias del CONICET, mujeres independientes de diversos barrios Alta Gracia y ciudades aledañas.

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