Redacción Alta Gracia– La frase fue dicha por la trabajadora social Melina Sánchez, en el Conversatorio sobre Aborto Legal, Seguro y Gratuito que se llevó a cabo el jueves 2 por la tarde en el Sindicato de Luz y Fuerza, organizado por el Colectivo Niunamenos Alta Gracia.

La charla-debate duró más de dos horas y contó con las exposiciones de la abogada Irina Santesteban, la socióloga y docente Candela Molina, las estudiantes Male Iñiguez y Zoe Vera -coordinadoras de Wachas en Marcha, movimiento feminista juvenil- la trabajadora social Doctorada en Estudios de Género Melina Sánchez,  y la médica familiar y general, profesora de la UNC, Coordinadora de Mumala y miembro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, seguro y gratuito Córdoba, Betiana Cabrera Fasolis.

 

Sánchez habló sobre la democratización de los espacios de maternidad, de la justicia social dentro de la propia casa: la necesidad de que la crianza de los hijos sea igualitaria entre mamá y papá y no sólo de la primera.

«El mandato de ser madre es mucho más que gestar y parir. Es un trabajo a tiempo completo, no remunerado por unos veinte años aproximadamente o más (risas). El mismo está desvalorizado ya que no se produce ganancia como en otros empleos». Las estadísticas no mienten: el 85 por ciento de las mujeres-trabajemos afuera de casa o no- hacemos los quehaceres del hogar, labores que nos llevan unas seis horas al día-otra jornada laboral-.

En otro punto de la charla, se refirió a los embarazos no deseados y sus consecuencias. La mayoría se da en adolescentes, solteras y mujeres mayores de 40 años. En las primeras, menores de quince años, el riesgo de mortandad es mayor. Y en las menores de 13 años, los embarazos son producto de violaciones y/o maltrato físico. En ellas la consecuencia social es la deserción escolar y los problemas de inserción laboral, luego. En las mujeres mayores de 40, la mayor problemática son las enfermedades como la presión arterial o la diabetes y el alto riesgo de malformaciones congénitas. Cuando el embarazo no es deseado no se genera un vínculo amoroso con el embrión, sino por el contrario: desapego, rechazo, desatención y maltrato. Y una palabra que nadie dice: muchas optan por el suicidio.

La trabajadora social concluyó: «la maternidad debería ser democratizada entre ambos progenitores, debería ser acompañada por un sistema de salud público-que ayude a programarla- y debería ser una elección y no un destino; quiero tener o no hijos, con quien, cuando y cómo: la maternidad tiene que ser deseada o no será».

Betiana Cabrera Fasolis, médica y promotora de la campaña por el aborto legal en Córdoba, reveló algunos números brindados por Las Socorristas.

Uno de cuatro embarazos termina en un aborto espontáneo. Las mujeres abortan desde el principio de los tiempos, los anticonceptivos fueron creados recién en la década del 60 y 70. Hay cuatro grupo etarios y al contrario de la creencia popular, no son «las adolescentes descuidadas» las primeras en la lista:

  • Mujeres de 25 a 35 años
  • Mujeres de 35 en adelante
  • Mujeres de 19 a 25 años
  • Menores de 19

Entre las causas se establecen:

  1. No se utilizó método anticonceptivo, sin embargo el embarazo no es deseado.
  2. Falló el método anticonceptivo.
  3. Ya tienen una familia constituida.
  4. Violación-rompiendo el mito de que todas las que quieran abortar van a alegar haber sido violadas-.

También afirmó que médicamente es más riesgoso llevar a término un embarazo que abortar en el primer trimestre. «No existe en el mundo, país donde el aborto sea usado como método anticonceptivo, ni siquiera la pastilla del día después» relató.

A nivel político, Cabrera Fasolis manifestó: «hemos recorrido un gran camino. Y como estrategia, la transversalidad política ha sido muy importante. Esta es la séptima vez que el proyecto ingresó en Diputados. El Feminismo nos ha tributado mayores libertades. No es una moda. Es un movimiento político que cuestiona todas las estructuras. No apareció de la noche a la mañana, comenzamos peleando contra el neoliberalismo, muchos años atrás. Comenzó como una vanguardia-éramos una locas- y se convirtió en movimiento en 2015 con el Ni una Menos». En relación a las modificaciones que se intentan implementar-objeción de conciencia institucional y hasta 12 semanas en vez de 14- aseguró: «sabíamos que íbamos a tener que negociar. La diferencia de las dos semanas se da por lo general en las adolescentes, quienes no tienen un período regular y por lo general quedan embarazadas por abusos sexuales, por lo tanto tardan más en recibir atención médica».

La política, integrante de Libres del Sur, también contó que a nivel presupuestario, cuesta muchísimo menos una pastilla de misoprostol-alrededor de 1000 pesos-, medicamento utilizado para un aborto seguro, que la atención médica para una mujer que llega al nosocomio con las complicaciones de un aborto clandestino-20 mil pesos-.

Por su parte, Candela Molina, basó su alocución en la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), la cual ya tiene diez años y menciona el tema del aborto. A partir de la misma, se infiere que no se les puede prohibir a los estudiantes portar los pañuelos verdes y que se les debe hablar de la temática, ya que es parte del temario actual.

Todas las exponentes, concluyeron que se apruebe o no la ley el próximo miércoles 8 de agosto, la lucha aún no termina: si no se sanciona, seguiremos peleando para que se sancione más adelante y si se aprueba, vamos por la separación del Estado y la Iglesia.

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