Por María Luz Cortez. Una vez más miles de peregrinos se acercan a la gruta de Lourdes en Alta Gracia. Se trata de una réplica que en 2016 cumplirá cien años de existencia en la ciudad. Cerca de 80 mil peregrinos llegaron a la ciudad. 

Las muestras de fe «extrema» arrastrarse sobre las rodillas, el pecho o la espalda fueron una constante que este año también se repitió. Las filas para llegar a la imagen de la Virgen de Lourdes llegaban a cerca de cuatro cuadras desde la gruta. Niños, mujeres y ancianos llegaban rendidos después de caminar casi 35 kilómetros entre Córdoba Capital y Alta Gracia.

La jornada según Alejandro Cólica fue tranquila y se resolvieron rápidamente los problemas menores. Municipalidad, bomberos, policía, entre otros actores sociales trabajaron en coordinación para el operativo de la conmemoración de Lourdes.

Consultados sobre los pedidos, los fieles pusieron en primer lugar a la salud y luego al trabajo. También hubo personas que llegaron para agradecer o para cumplir la promesa hecha.

Algunos pedidos

Mientras Santiago se arrastraba por el piso, su pareja sostenía a la bebé que estaba sobre su espalda. Un tatuaje enorme de la Virgen de Lourdes le dibuja la espalda. Más allá un amigo de la familia explicaba que la bebé había estado muy enferma entonces Santiago había ofrecido ese sacrificio.

Por su parte, una parejita joven de Villa del Libertador había decido emprender por primera vez la caminita. Lo hacían con su bebé de seis meses en el cochecito. «Fue durísimo. Vinimos caminando desde Córdoba para pedir trabajo y salud», explicaron.

En tanto, podía verse como las personas descansaban a la orilla del camino con algunas mantas sobre el cuerpo o sólo sentados mirando a los otros que recién empezaban a recorrer.

 

 

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