Por Adrián Camerano- Serán las pericias las que determinarán por qué se inició el incendio que acabó con la vida de los dos nenes. Se especuló con la explosión de una garrafa, también con el cortocircuito de un televisor. Las pericias, se insiste, determinarán qué pasó. Sí se sabe el contexto: Villa Camiares, un barrio de clase media privado de casi todo.

Sin cloacas ni gas natural, a veces sin suficiente agua de red, con vecinos que pasan las de Caín para conseguir la inhallable garrafa subsidiada y apelan a artefactos eléctricos o leña para templar la casa. Y en este caso particular, cuatro viviendas pequeñas de alquiler, una detrás de la otra, en un lote donde generalmente hay sólo una.

Además, justo por esas horas se sumó al cuadro uno de los ya habituales cortes de EPEC.

Es sabido: más allá de accidentes, tragedias y responsabilidades, son los barrios postergados los que más posibilidades tienen de padecer este tipo de hechos.

Los vecinos lloramos hoy a Facundo y Kiara. Que sus muertes –duelen, y cómo- no sean en vano.

Foto: Resumen de la región

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