Por Voy de Viaje. Entre Los Gigantes y Tanti, una excelente propuesta para una escapada serrana es Cerro Blanco. Se trata de una reserva natural privada que se encuentra sobre la ruta 28, en el faldeo oriental de las Sierras Grandes, a 1.300 metros sobre el nivel del mar.

Cerca de 400 hectáreas plenas de cerros, pampas, quebradas, arroyos y el imponente río Yuspe –que atraviesa la zona a sólo un par de kilómetros– se convierten en el entorno ideal para relajarse y hacer actividades al aire libre. Se suma la presencia de antiguas formaciones de granito con formas prehistóricas que le dan un toque único al paisaje, además de especies de flora y fauna autóctona. Entre estos últimos, se han hallado cóndores, jotes, águilas mora, zorros colorados y pumas, que conforman un ecosistema chaqueño para preservar.

Además, desde hace algunos años este espacio integra la red argentina de reservas naturales privadas y forma parte de la red de 20 refugios de Vida Silvestre a nivel nacional, sumando proyectos de conservación e investigación, y posicionándose como el tercero en Córdoba –los otros son Las Dos Hermanas, cerca de Arias, que conserva más de mil hectáreas de pastizales naturales, y Los Barrancos, próximo a Luyaba, que protege otro tanto de las Sierras de los Comechingones–.

Actividades de todo tipo

Pasar el día en la reserva e ingresar a sus senderos tiene un valor de 150 pesos por persona, sin contar ciertas actividades con guía y el hospedaje. En esta temporada, se puede visitar de viernes a domingos y feriados de 10 a 18.

Entre sus propuestas recreativas, se pueden realizar seis circuitos de senderismo. Hay dos autoguiados: un camino señalizado de dificultad media que lleva hasta el río Yuspe mientras se observa fauna y flora autóctona, y otro que conduce hacia una cantera de cuarzo en unos 20 minutos de caminata, donde se puede apreciar todo el Valle de Punilla con el lago San Roque, el cerro Pan de Azúcar y el cerro Uritorco. Otra opción, pero con guía, es una caminata de 40 a 50 minutos por un terreno montañoso hasta la “cueva del ermitaño”, con una dificultad mayor.

Por otro lado, este es un buen punto para avistar cóndores. Existe una actividad de unas tres horas que propone una caminata de 30 minutos y dos horas de avistaje con binoculares y telescopios, mientras un guía instruye sobre la vida del cóndor andino. El dato: este lugar posee el único nido de cóndores registrado en la provincia, que es monitoreado y seguido desde hace ocho años.

Además, hay otras actividades como tirolesa, rapel y escalada. Se recomienda comunicarse con Cerro Blanco para conocer la tarifa sobre las actividades con guía y su disponibilidad horaria. En tanto, para los que deseen alojarse en la reserva existen varias opciones: un refugio de montaña, cabañas y un apart monoambiente. El predio cuenta también con un comedor con menús caseros de estilo campestre. Más información: www.reservacerroblanco.com.ar.

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