Por Benita Cuellar*- Primero, su vivienda fue saqueada en Mendiolaza. Los ladrones se llevaron una camioneta y la abandonaron en Capital. A los dos días, delincuentes sustrajeron el coche del matrimonio. Bronca e impotencia.

Bronca, resignación, desconfianza y mucha tristeza es la que sienten Oscar Ludueña y su esposa, Marcela Agüero. Este matrimonio de comerciantes sufrió dos robos en 48 horas: uno en su casa de barrio El Talar de Mendiolaza; el otro en su farmacia de Argüello, en la Capital.

Todo comenzó el pasado lunes 13, alrededor de las 18, cuando ladrones ingresaron en la vivienda familiar en calle Tissera al 1400, en El Talar de Mendiolaza, y la desvalijaron. Se llevaron electrodomésticos, computadoras, ropa, dinero en efectivo y una camioneta Ford Ranger.

“Nos enteramos por mi hijo que pasó por casa y encontró el portón abierto. La camioneta no estaba. Una de las puertas laterales se encontraba abierta. Subió a las habitaciones. Me llamó y me dijo: ‘Acá está todo revuelto. Entró gente’. Llamé a la Policía. Hice la denuncia y avisé al localizador para tratar de encontrar la camioneta”, relató Oscar.

Para la víctima, “los delincuentes hicieron un estudio de inteligencia previo y tenían un vínculo con los animales porque tenemos seis perros y no los atacaron”.

El vehículo pudo ser ubicado a través del localizador satelital.

Estaba en barrio Marqués Anexo, de la Capital cordobesa. El dueño llegó hasta el lugar acompañado por la Policía para retirarla con una grúa y fueron atacados a pedradas por los vecinos.

No sólo tuvieron que padecer ese ataque sino la actitud desafiante de los ladrones que activaban el control del cierre centralizado mientras estaban allí.

“Lo hacían de una distancia de no más de 40 metros. Quizás pensaban que, activándolo, no íbamos a llevarnos la camioneta”, afirmó el comerciante.

Sin contemplación

Mientras trataban de salir del estado de shock por el primer robo, sufrieron otro.

Sucedió entre las 19.30 y las 20 del miércoles siguiente, cuando desconocidos se llevaron el auto de Marcela, un Citroën, del estacionamiento ubicado al frente de la farmacia en Donato Álvarez 7814 de barrio Argüello, de la ciudad de Córdoba.

“Estábamos trabajando, como todos los días. El auto estaba estacionado al frente del local. Vino mi hijo y me preguntó: ‘¿Dónde está el auto?’, le dije: ‘Está afuera’. Pero no estaba”, contó Oscar.

Esa noche tuvieron mucho trabajo y no se percataron del robo.

“Lo hicieron con mucha impunidad. Nos sacaron el vehículo de las narices y nosotros no nos dimos cuenta”, añadió.

Si bien hizo la denuncia policial, no tiene novedades del Citroën. En este caso, el vehículo no tenía el localizador satelital. Se analizan las cámaras de seguridad.

En tanto, no se descarta que los ladrones hayan actuado con un inhibidor de alarmas o con la llave que le sustrajeron de la casa en el primer robo.

Furioso por el mal momento que están pasando, Oscar afirmó: “Uno nunca sabe en qué momento se transforma. Tratamos de ser gente de bien, pero parece que eso no cuenta. No estamos afectados moralmente, pero sí están jugando con nuestro límite”.

Consultado sobre si existe la posibilidad de que los delincuentes sean conocidos de la familia o haya sido un robo al azar, Oscar contestó: “Seguro que hicieron un estudio previo de todo. Desde el comportamiento de los perros hasta venirse a la farmacia. Uno está todo el día trabajando y ellos están pensando qué van a hacer”.

Lo que más lamenta es que en el auto tenía objetos personales, como su bastón, sus anteojos, y los juguetes que eran de su nieta.

* Especial

Fuente: La Voz del Interior

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