Redacción Alta Gracia– Las historias de «aparecidos» en la localidad vecina de Santa Ana es algo de todos los días. Sin embargo, esta vez dejó boquiabiertos a propios y extraños durante el acto eleccionario del pasado domingo en el IPET 334.

«Estaba fiscalizando a dos mesas del lugar dónde se escuchaba el fuerte murmurar de las personas que estaban haciendo la cola para entrar al cuarto oscuro. Me acerco a ver qué estaba pasando y lo que contaron fue increíble», dice Paula Galbani.

Alrededor de las 13 horas, momentos en donde hay mayor cantidad de gente que quiere emitir su voto antes del almuerzo del domingo, una mujer presentó el DNI e ingresó al cuarto oscuro. Pasaron unos 20 minutos y no salía. El presidente de mesa, fiscales y las más de diez personas que estaban esperando en la fila comenzaron a inquietarse. Consultaron al personal de Gendarmería y la policía que se hace en estos casos. Golpearon la puerta para preguntarle a la mujer si estaba bien. Silencio. Volvieron a preguntar con un tono de voz  más elevado. Silencio. El personal de seguridad, decidió ingresar al cuarto oscuro pero se llevaron la sorpresa que adentro no había nadie. No sólo eso, sino que esta «mujer» había retirado su DNI, firmado la planilla y emitido el voto pero nadie la vio.

«Fue muy extraño. A veces quienes estamos en las mesas de votación se te puede pasar algún dato o a alguien que no hayas visto. Pero a seis personas en la mesa y a todos los de la cola no se les puede haber pasado todo el trajín que requiere abrir la puerta del cuarto oscuro, poner el voto en la urna, firmar la planilla.. y nadie vió cuándo esta mujer se retiró. Había una persona con el sobre en la mano esperando que esta «mujer» salga del aula para votar y nunca la vió salir. Es muy fuerte», dijo con cierta risa nerviosa Galbani.

Las historias sobre ruidos extraños en este colegio no es nueva.

«A fines de junio de este año, junto con los compañeros que estamos en el grupo de Santa María Sin Basura, pedimos que nos presten la escuela para hacer una reunión porque era un día muy frío y ventoso. Estuvimos en el hall charlando y empezamos a sentir pasos, golpes, ruidos en los techos, puertas y ventanas que se abrían y cerraban. Fuimos a ver y de pronto se me abre una puerta en la cara. Nos aseguramos que todas las aberturas estén cerradas y estaba todo en orden. Volvimos a la reunión y se volvieron a sentir los mismos ruidos en otro pasillo hasta que se cayó- de la nada- un pizarrón de la pared», cuenta Paula que no sale de su asombro.

Las historias de aparecidos en Santa Ana parecen ser  la comidilla diaria. Algunos más risueños que otros. Algunos hasta debieron abandonar sus casas por la cantidad de «eventos» inexplicables que se vivían a diario.

«Esto que pasó el domingo es creer o reventar, como dice el dicho. Es parte del folclore. Esta mujer que entró al cuarto oscuro nadie la conocía y eso que aquí en los pueblos siempre te cruzas con más o menos las mismas caras.. pero no. Nunca pasó una cosa así», finalizó Paula.

Foto: facebook Paula Galbani

 

 

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