Cba24n- El volcanismo tardío en nuestras Sierras Pampeanas tuvo el mismo origen geológico que el que ocurre en la cordillera de los Andes.

Córdoba puede ofrecer mucho más que sol, río, festivales y teatro veraniego al turismo. En particular, tiene una importante tradición científica y tecnológica. Esa tradición ha dejado sedimentos en el territorio, por aquí y por allá. Cablecarriles, usinas y diques, minas y canteras, canales, pinturas rupestres, laboratorios, museos.

Su propia naturaleza puede ser mostrada en clave científica: así los volcanes, lagos, humedales, montañas, animales, plantas, ríos y rocas tienen mucho para decir cuando se sabe escucharlas.

Por eso un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba recorrió la geografía de toda la provincia, con el apoyo del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la provincia a través de un PROTRI. Exploraron, obtuvieron fotos, entrevistaron expertos y lugareños. Ahora comparten su producción en un sitio web: https://turismociencia.unc.edu.ar.

Hace unos cinco millones de años los volcanes de Pocho hicieron erupción por última vez. Fueron una seguidilla de cataclismos regionales, violentos y explosivos, que modificaron el paisaje de la región de manera drástica. A partir de entonces, esta zona del oeste de la provincia no sufrió más episodios volcánicos, aunque sí, casi a diario, sismos de diversa magnitud.

Hoy subsisten como testimonios de aquellas erupciones, para quien quiera verlos, rocas volcánicas, bombas eyectadas a muchos kilómetros que impactaron con fuerza, domos y conos volcánicos. Como el cerro Ciénaga, a la vera de la ruta, muy cerca de Taninga. O el Yerba Buena, el Aguas de la Cumbre o el Véliz, coronado por un domo de roca volcánica.

Este volcanismo tardío en nuestras Sierras Pampeanas tuvo el mismo origen geológico que el que ocurre en la cordillera de los Andes. Salvo que este último todavía subsiste. Mientras nos sea imposible viajar a la zona por cuestiones de cuarentena, podemos ver un interesante documental en este vínculo.

Y aunque Pocho sea la zona volcánica más conocida de Córdoba, no es la única. Más al sur se encuentra la Sierra de los Cóndores. Se la cruza, por ejemplo, para ir desde Almafuerte a Embalse.

En esa zona hay canteras de basalto. Es una roca volcánica; la misma que forma la mayor parte del fondo marino. Y se encuentra allí porque Los Cóndores es una sierra de origen volcánico, por la que fluyó lava ardiente, en forma tranquila, o “efusiva”, como dicen los geólogos. Eso sí, es muy antigua: tiene alrededor de doscientos millones de años. Por eso su aspecto es mucho más desgastado, sin conos ni cerros de perfil muy reconocible.

Pocho y Los Cóndores. Dos zonas más bien alejadas pero, sobre todo, dos episodios volcánicos muy distantes entre sí en el tiempo. Evidencia de que Córdoba es, aunque no lo tengamos presente, una provincia volcánica. Y no solo por el carácter de sus pobladores. Para conocer más sobre los volcanes de Pocho, visitá el sitio: https://turismociencia.unc.edu.ar .

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