Por Jose Raúl Tissera- Primera parte. REDACCION ALTA GRACIA informó que, el pasado Jueves 9 de junio, operadores mayoristas de  turismo mundial, visitaban Alta Gracia. Y, en la página web de la Municipalidad, leemos que  el objetivo  era darles  “todos los elementos necesarios, para ofrecer la ciudad al gran mercado internacional”.

Como “la única verdad es la realidad” creí conveniente revisar qué pasa con los visitantes del “día a día” que vienen a nuestra ciudad. El turismo, desde siempre, lo tenemos adoptado como un signo distintivo de Alta Gracia. Dios nos ha bendecido con la bellezas de sus paisajes, los  Jesuitas con su Estancia, un líder internacional carismático. Años más tarde, se instaló un casino, aún  no sabemos si para bien o para mal.

Entonces, salí a visitar las tres oficinas de informes de turismo que se encuentran en nuestra ciudad. Un lugar clave y estratégico en todos los puntos del mundo, declarados Patrimonio de la Humanidad.

La primera fue en la Terminal de Omnibus. Gentilmente la empleada señaló que el horario de atención era de 7 a 14, de Lunes a Viernes.

– ¿Y por la tarde , o los fines de semana, vienen turistas?-  le pregunte.

– Si, pero los atiende el ordenanza o el policía que está de  guardia

–  Pero, ellos ¿hablan inglés?.  Quedó un poco azorada.  ¿Me puede dar algunos folletos?

-Todo lo que tengo es este mapa

La segunda fue el Reloj Público, en el pequeño recinto de paredes descascaradas sin una silla. Esta oficina está abierta durante el día, fui atendido solícitamente por una empleada que tiene muchos años y sobrada experiencia. Comencé pidiéndole folletería  y nuevamente apareció el mapita. Eso era todo.

Recordé entonces que, en la época de la Sra. Chuchiuk, había hermosos folletos en 4 o 5 idiomas: inglés, portugués, alemán, japonés.

Mientras permanecía en el lugar ví la cantidad de personas que ingresaban para hacer consultas. La  gran mayoría preguntando por la Casa del Virrey y el Museo del Che y se les hacia un poco difícil entender, en el minúsculo planito, cómo llegar a la casa del “Comandante”  .Y pensé para mis adentros, “se les va a complicar mucho más, porque las calles de esta ciudad no están señalizadas!!!!”.

Los carteles que hay en algunas pocas esquinas, están ilegibles., doblados, caídos. Resultaba evidente que desconocían otros lugares, como la Casa de la Cultura, chalet Manuel de Falla, Museo Dubois, los Paredones, la Gruta, canchas de golf , etc. Y lo más llamativo: no preguntaban por hospedajes, restaurants, campings, etc. Que, precisamente, y cualquier turista novato lo sabe, un buen folleto, en castellano o el universal del inglés, le puede hacer cambiar rápidamente el itinerario.

Eso se consigue, además, con una ruta fácil, explícita, de los lugares atractivos .Explicación  adecuada, contorneado con los distintos tipos de hospedajes, lugares de comida, horarios, precios, líneas de ómnibus, etc. Cuando sale de la oficina, se detiene, lo repasa y  bien tentado, puede decidir quedarse. Además, lo llevará a su casa, como recuerdo.

Es posible que hayan buscado en la página web de la Municipalidad, pero no está en inglés. Y si consultaron travelocity o lonely planet, habrán visto los dos principales atractivos que  son por los que vienen puntualmente.

UNA SORPRESA

Una agradable sorpresa que experimenté visitando las oficinas en el Reloj Público es que  se llevan planillas de las tres oficinas, con un registro de los visitantes por país de origen.

Por curiosidad pedí sumar los registros del mes de abril: cerca de diez mil turistas, de todas partes del mundo ingresaron a la ciudad de Alta Gracia. Es una base de datos sumamente importante para poder planificar estrategias de mercado. Ignoro si se las aprovecha. Como así también, qué folletería, catálogos o brochures (catálogos)  se les entregó a los mayoristas que visitaron la ciudad.

De lo que sí estoy seguro, es que tienen que haber quedado espantados de horror, como a diario los cientos de turistas que llegan al Reloj Público, cuando ven, perplejos, esos hierros herrumbrados, retorcidos, doblados, caídos, para uso de los artesanos.

Aunque pocas veces están allí, me refiero a los que se encuentran en la  vereda frente al colegio Nuestra Señora de la Misericordia. Lo demuestra palmariamente la foto tomada este domingo 8 de junio en horas de la tarde. Los clientes de la Confitería (que se encuentra enfrente) mientras toman un té, están condenados a ver estos mamotretos, y las aguas del Tajamar, cubiertas de algas.

Foto: José Raúl Tissera

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