Por Luis Logullo- Yo, que de política internacional sé poco y nada, le hago caso esta vez a mi suposición y por eso estoy seguro que en la práctica concreta ha comenzado la tercera guerra mundial. No fue con la invasión norteamericana a Irak, la guerra la comenzó Israel hacia Palestina. Y creo además que Occidente va a pagar tan alto el costo, que esas consecuencias son aún impredecibles.

Nosotros también vamos a pagar ese costo. En un punto, este genocidio se asemeja al del Estado alemán, es decir, hoy todas las naciones saben de la masacre en Palestina pero aún así una intervención comunitaria y masiva se retrasa y se dilata en burocracias de la ONU.

Las naciones esperan, dejan hacer a Israel, se quejan, amagan esporádicos bloqueos económicos, exponen sus papers con disgustos oficiales, mensajes pro-paz, pero hasta ahí llegan y no más. No intervienen y esto, también, incluye al Estado argentino, que pagará esa actitud a futuro, porque dentro del capital todo se paga; todo, estar de una orilla, de la otra, o en el medio, se paga.

E Israel, liberado de toda conciencia moral y ya sin los frenos que ella le pudiera interponer, perdió el registro “del otro” e incluso la propaganda de alerta mundial sobre sus crímenes ya no le importa.

Y ya no es sólo la cara expuesta del sionismo capitalista la que actúa, sino que además interviene el judaísmo como religión y los mismos israelíes avalando la carnicería, porque contando muy excepcionales casos, prácticamente toda la ciudadanía israelí quiere aplastar a Palestina.

Y avalan ese modo, porque no se rebelan ante su gobierno sino que lo sostienen aceptando, por ejemplo, que todo ciudadano israelí puede estar armado y ser llamado a formar filas invasoras aún siendo menor de edad. Y reitero, la ciudadanía israelí, judía, judía practicante, está de acuerdo en que así sea.

Y tampoco cabe la justificación de que pudieran estar equivocados y a merced de una colonización ideológica, porque en las redes sociales ya no hay modo de defender todo esto. Es significativo (o esperable y coherente en su perversidad) que las naciones del mundo hoy actúen del mismo modo que lo hicieron durante el nazismo; esperar a que el trabajo sucio lo haga otro para luego salir a defenestrarlo. Qué caro vamos a pagar todo esto!.

Ojalá no viva para verlo. Ojalá.

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