El proceso para cotejar el ADN de un chico que vive en cercanías a Alta Gracia y familiares directos de María de los Ángeles Verón, la joven tucumana desaparecida en 2002, volvió a ponerse en marcha.

El análisis había sido frenado la semana pasada por la sala «A» de la Cámara Federal en el marco de una serie de planteos judiciales de la Defensoría Oficial, pero ahora esa suspensión quedó sin efecto, al menos hasta el miércoles proximo.

En concreto, el Juzgado Federal Nº2 de Córdoba podría indicarle hoy mismo al laboratorio del Ceprocor que contraste las muestras ya tomadas a un niño que vive en la zona de Alta Gracia y familiares de «Marita» Verón para saber si es hijo de la joven. Sin embargo, no estaba claro esta tarde cuál sería la decisión del Juzgado.

El miércoles que viene, otra vez ante la Cámara Federal, se analizá el pedido de la Defensoría Oficial de suspender el ADN hasta que no se completen otros pasos de la investigación.

El caso

El niño vive en la zona de Alta Gracia junto a otros tres chicos con su supuesta madre adoptiva. Según la mujer, el chico tiene 14 años y lo adoptó cuando tenía tres meses de edad en La Rioja, aunque lo anotó recién hace cinco años. De acuerdo a su versión, el niño fue entregado por una joven en forma voluntaria, pero no es «Marita» Verón.

En paralelo, el fiscal federal Nº2 Gustavo Vidal Lascano impulsa la investigación bajo la hipótesis de que el chico sea, eventualmente, hijo de la joven tucumana, quien fue secuestrada por una red de trata de personas que administraba un prostíbulo de La Rioja. Del testimonio de una testigo durante el juicio que hubo por el caso «Marita» surge que la joven habría sido abusada por sus captores. Incluso dijo que vio a María de los Ángeles con un niño en brazos.

En abril de 2002, «Marita» desapareció de San Miguel de Tucumán. En el juicio, uno de los condenados por el caso fue José Fernando «Chenga» Gómez, regenteador del prostíbulo riojano, acusado de haber expotado sexualmente a la joven.

La mujer que se presenta como madre adoptiva dijo en diálogo con este diario que quiere que se haga de una vez el ADN. Afirmó que ella estuvo casada con un hermano de «Chenga», Gonzalo “Chenguita” Gómez (también condenado), pero descartó que el niño sea hijo de «Marita».

El largo camino judicial. Primero, el Juzgado federal Nº2 dispuso que se realice el ADN y se llegaron a tomar las muestras del niño. Apeló la defensora oficial Mercedes Crespi (actúa en el caso por tratarse de un menor de edad), pero el Juzgado entendió que mientras se resolvía ese planteo, debía continuar el proceso. Hubo una nueva apelación y por eso intervino la Cámara Federal la semana pasada, dejando sin efecto el procedimiento. Pero ahora, en fallo por mayoría (a favor Abel Sánchez Torres y Vicente Muscará, contra la opinión de Ignacio Vélez Funes), se dispuso dejar sin efecto la suspensión y habilitar un eventual ADN, al menos hasta la audiencia del próximo miércoles.

Fuente y foto: La Voz del Interior

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