Redacción Alta Gracia- Se trata de una pareja de europeos que van a viajar por toda América, una parte en camioneta y otra en bicicleta. Tres días atrás visitaron la ciudad.

Carlos-español- y Débora-sueca- recorren el continente en una furgoneta del `79 llamada «La Cobra». En la información de su página de Facebook, dice «llevamos cine por la ruta Panamericana y por amor al arte. Amamos el cine, nos gusta viajar». Se conocieron a principios del 2019 e iniciaron esta «cinemapanaventura» que durará unos dos años. Primero viajarán hasta Usuhaia y desde allí, Carlos emprenderá su viaje sólo en bicicleta, hasta Alaska, si Alaska, leíste bien.

En sus escritos en el muro, Débora relata como comenzó la aventura: «En julio, cuando nos denegaron el visado para seis meses en USA nos quedamos sin saber qué hacer. Por casualidad, vimos en Facebook que unos chicos, Agos y Doug, vendían en Córdoba (Argentina) una furgoneta llamada «La Cobra». Fue amor a primera vista. Cambiamos el viaje y decidimos empezar por el sur. Tres meses después estamos felices y contentos de presentaros a nuestra compañera de viaje».

¿Cómo llegaron a Alta Gracia?

En Córdoba Capital, una señora que les vendió una pava eléctrica, les recomendó Alta Gracia: «si lo que quieren ver un lugar bonito, vayan a mi pueblo: Alta Gracia… está en la sierra y allá vivió el Che muchos años».

«Alta Gracia es una ciudad pequeñita, en la que hay un retiro de la compañía de Jesús (‘Estancia Jesuítica’) y está el Museo del Ché» cuenta la viajera.

PARTE DE SUS HISTORIAS AQUÍ EN LA CIUDAD

Bolsas de agua caliente

«Carlos viene emocionado con dos bolsas de agua. De esas que en tiempos inmemoriables la gente se metía en la cama. De las que usa mi abuela y que han sido sustituidas por la manta eléctrica o, en el mejor de los casos, por la calefacción central.

– ¡Mira cariño lo que tengo! -me dice mientras sostiene sendas bolsas color verde en la mano-. ¡Las he conseguido!

¡Qué rico el chori!

Después de dar una vueltecita y de que nos cierren todas las tiendas, nos vamos a cenar un Choripán. “¡Ay! qué rico el chori” reza el cartel del lugar. Los dueños son tremendamente amables con nosotros. Carlos y yo, por lo bajini, nos preguntamos cómo será la vida de esas tres personas que regentan un puesto callejero de choripanes».

SU PRÓXIMO DESTINO

Su próximo lugar a visitar es Villa General Belgrano. Antes de partir, llegaron sin querer a Los Reartes y se enamoraron del lugar.

Fotos. Un plan sin fisuras

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