Esta tradición tiene varias versiones. En Argentina, el primero se armó en 1807, cuando un irlandés decoró un pino en el medio de una plaza.

El tradicional armado del arbolito de navidad todos los 8 de diciembre tiene varias versiones.

La leyenda más contada afirma que, en el siglo VIII, San Bonifacio había sido enviado a Germania para convertir a los paganos y vio que ellos invocaban a sus dioses bajo los árboles, en donde les dejaban ofrendas y presentes.

Una noche de Navidad, los germanos se disponían a sacrificar a un niño debajo de un árbol y Bonifacio se llenó de furia, cortó el tronco y de sus raíces surgió un pino. Él lo interpretó como una señal de su fe cristiana. De este modo salvó al niño y generó una conversión masiva.

En el siglo XVI las familias empezaron a colocar los árboles dentro de los hogares. La tradición pasó a Gran Bretaña, luego a Estados Unidos y de ahí llegó a América Latina.

En Argentina, el primer arbolito de navidad se armó en 1807, cuando un irlandés, recordando la tradición de su país, decoró un pino en el medio de una plaza.

 

Fuente: Cadena 3

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