Por María Luz Cortez. «No me vengas con eso del poliamor, ya no saben que inventar las actrices», le dijo la secretaria de un Sanatorio en Alta Gracia a otra mientras receptaba los pedidos de los pacientes.

Desde que la famosa actriz Florencia Peña expresó en televisión que tiene una relación poliamorosa con su pareja, la palabra poliamor comenzó a hacer ruido. En los WhatsApp entre amigos, en las charlas con los vecinos en los negocios del barrio, más tímidamente con la propia pareja, muchos buscan un sentido a esa nueva forma de relacionarse y que, a veces, carga con una connotación negativa.

Horacio D´Ambra brinda su testimonio en el marco de una charla para La Voz del Interior. El poliamor es una parte esencial de su vida. A la hora de hablar sobre esta manera de relacionarse confiesa que no tiene una definición exacta.

“Lo más lindo que tiene es que no tiene una bajada o una definición tan conceptual como es la monogamia (algo que tiene históricamente siglos de refuerzo conceptual)», explicó. Agregó: «Si te puedo decir qué cosas yo interpreto que entran dentro de esa categoría: La posibilidad de abrir los vínculos sexo-afectivos o sexo-románticos a una multiplicidad de corporalidades que no sea sólo entre dos personas”.
En ese contexto, pone el acento en que es muy diferente del “libre sexo” ya que, para D´Ambra implica una carga de “responsabilidad” y de “cuidado” de todas las personas que esten implicadas en eso. “Creo que el componente emocional nunca puede no estar. Cuando estás con el otro ponés el cuerpo, ponés la psiquis, ponés tus emociones, el stress que viviste o no en la jornada. Por ahí las relaciones casuales estamos acostumbrados a no ver al otro, no compartís con el otro. ¡Cómo si pudiera ser no movilizante la dimensión sexual! Siempre es movilizante. Somos seres humanos, somos sexuados. Entender que el otro no está compartiendo sólo su cuerpo, está compartiendo su intimidad, con todo lo que eso implica con mis inseguridades, con mis sueños”, detalló.

Respecto de sus experiencias en el poliamor, nombró dos. Una que implicó a cuatro personas y que calificó como “problemática”. “Fue complicado porque surgieron celos, problemas de posesiones muy fuertes, necesidades individuales de satisfacer las propias carencias con el otro; el otro no tiene que por qué completarte. Tuvo que ver con que no estamos enseñados a tener este tipo de posesiones. Es muy difícil porque es algo que nadie te enseñar a hacer”, analizó.

En tanto la segunda fue con un chico de Córdoba en una relación abierta. “No compartimos amante nosotros y esa relación fue muy positiva. Descubrimos que podíamos no celarnos a pesar de adorarnos. Nos decíamos cuando teníamos relaciones por fuera para extremar la profilaxis. Se trata de un cuidado material muy concreto, no hablamos sólo de un cuidado espiritual o metafísico, sino de un cuidado concreto”, precisa y agrega que eso desarrolló un relato sobre las experiencias con otros que hizo que la relación se volviera más erótica.

Foto: La Voz

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