Por La Voz del Interior. Cuando la térmica supera los 30 grados, las comunas asentadas a la vera del río Anisacate “explotan” de visitantes que eligen al Valle de Paravachasca como lugar de descanso. Turistas de todo el país acuden al llamado al relax, y se suman no pocos vecinos de la Capital provincial, que, por la cercanía, convierten a la zona en uno de los destinos favoritos de la temporada.

Surcando el corazón de Paravachasca, el río Anisacate cuenta con aguas por lo general mansas y playas apacibles, un escenario ideal para el esparcimiento y accesible para el grupo familiar. Buena parte de sus 40 kilómetros de extensión son disfrutables.

El recorrido podría empezar por Villa Anisacate, ubicada a sólo 43 kilómetros de Córdoba. Sobre ruta 5, ofrece nada menos que dos kilómetros de costa. En este tramo el río se caracteriza por su cauce amplio y baja profundidad, por lo cual es muy elegido por parejas con hijos pequeños. Hay balnearios privados en distintos sectores y numerosas bajadas al río, algunas con la infraestructura básica y otras en estado virgen.

Pero a metros de la ruta 5 desembocan las lagunas sanitarias de Alta Gracia, por lo que esa no es la mejor zona para bañarse. Además del río, otro atractivo del lugar lo constituyen los vestigios jesuíticos, la exhibición de morteros comechingones, una capilla ortodoxa rusa y la Torre del Ingeniero Dietrich, el constructor del interesante puente sobre el curso de agua.

Siguiendo por la ruta 5 con rumbo Sur, la comuna más cercana es Villa La Bolsa, un destino que registró un crecimiento demográfico importante en los últimos años. Con un perfil familiar y más ligado al ecoturismo, cuenta con una decena de bajadas al río y una feria artesanal y Espacio de la Memoria, que crece año a año y donde se realizan espectáculos artísticos de calidad.

Un balneario clásico en la zona es el Pozo del Cura, que sábados y domingos rebosa de bañistas y que en la semana es elegido por muchos vecinos de Alta Gracia, como Romina Barral (39), quien disfruta de la playa junto a su hijo Dante (11). “Venimos acá porque es tranquilo, sobre todo en la semana, y si es por la mañana, mejor. Los fines de semana preferimos la pelopincho”, sostiene esta docente de nivel inicial, mientras su hijo menor no se cansa de tirarse en una cascadita.

Villa Los Aromos es quizás el destino más elegido del Valle. Con un perfil más “exclusivo”, la comuna apunta a un turismo de mayor poder adquisitivo, preferentemente llegado de otras provincias en plan vacacional, y no tanto de fin de semana. Con un entorno cuidado, construcciones modernas y un servicio de emergencias gratuito, la localidad se impone como un escenario muy buscado para el relax y las vacaciones de, por lo menos, una semana de duración. Cabalgatas, trekking y ciclismo de montaña complementan la propuesta principal, que en todos estos lugares consiste en disfrutar de la playa y el río.

En La Curva, uno de los tantos balnearios de Los Aromos, Carlos Díaz apura el mate y destaca las virtudes del lugar. “Siempre venimos acá, es muy tranquilo”, apunta este cordobés de nacimiento y fueguino por adopción, ahora radicado definitivamente en su pago de origen. El balneario no está lleno pero casi, y este fin de semana promete “explotar”, si el tiempo acompaña. Los Aromos cuenta con 14 bajadas al río.

Río arriba, La Serranita mantiene su perfil de pueblo antiguo y tranquilo, con construcciones serranas tradicionales y una propuesta imbatible: playa, balneario y asadores varios. Fundada en 1937, la localidad disfruta de un tramo del río donde el Anisacate corre más encajonado, hay mejores ollitas y la tranquilidad es la marca registrada del lugar. Buenos artículos regionales y la posibilidad de hacer trekking o avistaje de aves complementan la propuesta de una comuna que invita a quedarse.

Directamente desde la localidad bonaerense de San Martín, los Geuna disfrutan del mate y de una vista al balneario municipal. “Nos gusta mucho Córdoba, desde siempre, y venimos acá por la tranquilidad”, apuntan, casi a coro. Aunque el Anisacate se impone, los visitantes pueden también disfrutar del Cerro La Cruz, la Cueva de los Helechos y el Cerro La Luisa, desde donde se puede alcanzar una excelente vista de todo el pueblo. Y ni hablar del parque recreativo ubicado sobre la ruta 5, una propuesta novedosa que combina juegos, desafíos e imaginación.

Similar panorama presenta La Paisanita, la comuna cuyo emblema es un hongo construido sobre una roca, que las crecidas del río abatieron varias veces. Se trata de un mirador de cemento erecto sobre el curso de agua, el escenario preferido para la foto. Un año atrás la construcción recobró sus colores originales y los lugareños ruegan que el hongo persista. La singularidad de la zona es tal, que Leonardo Favio filmó allí su célebre Nazareno Cruz y el lobo .

Estacionar no es gratis en ninguna localidad

  • Villa Anisacate: motos, $ 20; autos, $ 40; camiones, $ 80.
  • La Serranita: motos, $ 20; autos, $ 50.
  • Villa La Bolsa: motos, $ 30; autos, $ 50.
  • La Paisanita y La Isla: motos, $ 30; autos, $ 60; ómnibus, $ 120.

Fotografía Los Aromos

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