Por Javier Solar- Hoy para mi no es un día cualquiera, anoche me entere de algo que para mi estaba anunciado desde hace un tiempito, falleció Juan Oscar Carovini, mi profe de dibujo. Es injusto decir mi profe, por que antes que nada era uno de mis mejores amigos, de esos que hacen de tu vida algo gratificante, también fue como un padre ya que me aconsejo a lo largo de 20 años (y tal vez un poco mas).

Lo conocí de casualidad, o por consecuencia de que un autor (mal llamado famoso de Buenos Aires) me sacara a los escobazos de una editorial donde yo me ofrecía como dibujante sin estar ni cerca de serlo (ahora tampoco pero lo disimulo mejor) su consejo casi al irme, fue si sos de Alta Gracia como decís, buscalo a Oscar, el vive ahi hace tiempo y seguro da clases.

La Generosisima Carolina Nazar me explico como llegar a su casa y ahí estaba, pintaba un cartel y me dijo sentante pibe, hago unos mates (con el aprendí a saborearlos) y vió mi carpeta, me hablo muy bien me dijo que le llevara unas paginas para la semana siguiente y la semana siguiente le hice un comic de 12 paginas, y el dijo, bueno… parece que la cosa va en serio.

Desde ese día (yo tan solo con 15 años) no me fui mas de su vida y la pasamos genial, fue mi testigo de casamiento y mi oreja y hombro cuando me separe, laburamos muchas veces juntos, a veces me pintaba cosas otras me hizo excelentes fondos, y miles de cenas, de mates, de risas, estuve con el en todo momento me ha confesado sus miedos, sus penas, sus alegrias y hasta sus amores, era simple, muy simpático, muy entretenido y un graaaan tipo.

Tenía 76 apenas uno más que Batman, personaje que dijo es el único superheroe que dibujaria, no le gustaba los «super» le gustaban los cowboys, los policiales, y hasta las historietas de guerra, dibujo de estas por mas de treinta años en la editorial Columba, adapto Ben Hur, y en Córdoba elijo el humor.

Porque era un tipo gracioso de esos que hacen reír a los demás, y parecía que nada le afectaba, nunca se quejo, salvo de los que se quejan, tomábamos cafecito en un bar de cualquier esquina, hablamos miles de horas de historieta del mundo de política de amores que nunca volverán pero que hicieron huella. En su ultimo cumpleaños medio mamado repetía: – «este pibe es como mi hijo, es como mi hijo»- y yo lo callaba con alguna gracia porque sentía que me quedaba grande el titulo sobre mis hombros.

No importa cómo se fue, porque no se fue, está en cada viñeta, en cada cuadro en cada pintura que vendía en su puesto, en cada guión que con soltura y diversión escribió para la gente de Papel Tortuga lugar que nos cuido y nos apoyó siempre. Yo estuve con el todo lo que pude no fui el único, hubo gente que lo quiso mucho y que lo querrá siempre, no me sale llorarlo me sale recordarlo, te quiero viejo, te quiero con toda mi alma…como un hijo quiere a su padre.

Juan Oscar Carovini 1938-2014

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