Por Adolfo Barrera- Una opción diferente para este miércoles 17 desde las 21: una degustación de vinos en Hora Libre, Urquiza 27. La misma estará a cargo del sommelier Sebastián Harari, con el auspicio del local Almacén de bebidas. El costo de la entrada es de 250 pesos.

Una mañana conocí a Seba Harari. Pasó por la librería a vender panes saborizados. Calentitos.

Charlando fuimos haciéndonos amigos.
Resultó ser una persona que quiere habitar una comunidad más parecida a la que se anhela, un territorio más coherente con lo que se dice.
Había sido chef y sommelier en Europa, pero se cansó de la banalidad de un mundo de explotación y abuso decorado como un plato bien servido y se instaló a vivir en las sierras, a cuidar a sus pequeños hijos, a cocinar por gusto.
Organizó el mes pasado una primera degustación de vinos en Hora Libre y resultó una experiencia tan fantástica que decidimos repetirla, al menos, una vez al mes.
No es que solo enseñó a diferenciar una cepa de otra, a elegir buenos vinos , a desenmascarar malos productos del mercado que suelen pagarse caros porque sus productores gastan más en marketing que en su producción.No. Lo que Seba Harari hizo fue mostrar el arte de la delicadeza.
Estirar una sensación un breve instante más.
Eso es bueno para los vinos.
Para los quesos.
Para los dulces.
Pero también para una canción.
Una caricia.
Un paisaje.
Un instante de soledad.
Una frase.
Un recuerdo.
Una voz.
Seba traerá unos diez vinos buenos del Almacén de Bebidas y los destapará sin apuro. Con astucia. Generando climas.
Y te los dará a probar como a elixires únicos.
Te contará el cuento de la pócima mágica.
Abrirá un abismo entre el placer de beber y la desesperación por beber.
Estamos en un tiempo dominado por los desesperados
Sus pancitos saben a simple.
Sus quesos a intensidad.
Sus vinos a la diversidad y sus matices.
Van a pasar tres horas de tu vida entre risas y sabores.
Como si alguien te hiciera masajitos en los pies luego de haber caminado el puente que va de la pesadumbre al alivio.
Vas a sentir el cariño de un apasionado por lo que hace, aquel capaz de huir de los centros del dinero y el poder para no prostituir sus sabores sagrados.
Y si lo ves andando en la calle, con su canasta con los panes sabios ( las palabras sabores y sabios quizás tengan la misma raíz) , a este flaco alto, de barba y pelos hirsutos, podes probar la redención sencilla, la alquimia que da el placer, el olor de la libertad y la calma de gozar sin culpas.
Reservas al: 15 650110 (Sebastián)
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