Por Adolfo Barrera- Este sábado 24 de septiembre por la mañana se llevará a cabo un homenaje a Osvaldo Bayer en la Librería Hora Libre, ubicada en Urquiza 27, Alta Gracia.

BAYER

Creo que está sutilmente equivocado quién ha leído a Osvaldo Bayer como a un narrador de tragedias que deben ser recordadas para que no vuelvan a repetirse.
Es eso, sí.
Pero fíjense bien.
En cada relato de los desastres que podrían volver escéptico a cualquiera hay personajes que contagian la fe en el ser humano.
Detrás de los horrores está siempre la esperanza.
No hay relato ni nota periodística que no los tenga y que haya sido escrita sin ese interés.
Ni en los tiempos más duros.
Suele decirse que Bayer es el escritor de los olvidados.
Es eso, sí.
Para mí es más el escritor de la esperanza.
No solo lo que denuncia y denunció fue subversivo por contar la injusticia, las muertes, el dolor, la desigualdad social, los estragos del poder.
Sus cuentos siempre tienen personas con fe en que el mundo puede ser mejor, fe por la que dan y dieron todo. Allí está su motor de vida y el eje de sus historias.
De Severino Di Giovanni al Gallego Soto, de Rodolfo Walsh a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, de Cortázar a los caciques que enfrentaron a Roca en la campaña del desierto.
Cuando ocurren episodios desesperantes esperamos leer sus artículos, ya sea por encontrarnos tanto con su lucidez como con su belleza, porque vamos a reafirmarlo, se trata de un gran escritor. Pero cuando ocurren necesitamos físicamente leerlo, pues allí estará la esperanza.
Por más ingenuo que parezca.

PADRES

En 1984 dieron en el cine Monumental de Alta Gracia «La Patagonia Rebelde».
Mi papá me llevó a verla. Era un día de semana, el retorno de la democracia, la reposición de una película que había estado en cartel en el año 74 y luego prohibida. Esta obra le costó el exilio a sus protagonistas y a Osvaldo Bayer, el autor del libro.
Yo tenía 14 años.
Quedé seriamente impactado.
Durante muchos años recordé al Teniente Coronel Varela, interpretado por Héctor Alterio, con su cara de malo, poniendo los cuatro dedos de una mano en firme, indicando los fusilamientos de los obreros huelguistas, los tiros que había que pegarles.
Pero vean lo que me pasó.
Siempre me acuerdo de un episodio menor.
En el hall del cine, en el entremedio entre una película y otra ( daban dos películas!) mi papá se encuentra con su amigo y compañero de dominó , el «Chelo» Suaid.
Comentan sobre lo que van a ver. Chelo recuerda haberla visto en el estreno. Mi padre le cuenta que nunca la pudo ver. El Chelo le dice:»Tendrían que reestrenar Quebracho, también».
Es todo lo que recuerdo de esa conversación.
La gente se acuerda de cosas insólitas.
Chelo Suaid durante 50 años estuvo en la casona de cien años en la que ahora funciona librería Hora Libre.
Su padre y luego él, tenían allí la Tienda San José. Vendían telas. En el piso todavía está la marca del mostrador y frente a ellas las pisadas de la gente.
Chelo cada tanto pasa y mira el lugar en el que trabajó y vivió.
Se emociona y se va. Se acuerda también de su padre.
Esa sala, la de las huellas en el piso, se llamará desde el sábado Osvaldo Bayer.
Cuando las aguas de la vida se aquietan puede verse el fondo con claridad.

EL GATO DE SORIANO

Mientras escribo esto el gato Júpiter se ha acostado a dormir al costado del teclado. Suena «Across the universe». La primavera respira una plácida calma.
Osvaldo Soriano amaba a los gatos y a Osvaldo Bayer, junto a quién compartió el exilio.
De los gatos decía que eran indispensables en la vida de los escritores y que había que dejarlos dar vueltas por las computadoras y las máquinas de escribir. Ellos y sólo ellos escriben las notas. Júpiter, ya sabes que hacer.
¿Pero así dormido, funcionará?
Tuve la suerte de poder compartir con Bayer su anterior visita a Alta Gracia.
Allí nos contó muchas anécdotas de las vividas con su tocayo.
Una vez, en Alemania, exiliados, se pelearon por el uso del teléfono que Soriano tenía ocupado porque le pasaban de a ratos, por radio, un partido de San Lorenzo.
Se carajearon y Bayer cierra su participación en la discusión usando el más hiriente y genial de los remates: » encima para escuchar las andanzas de un equipo que fundó un cura!»
Soriano se quedó mudo y no habló hasta el desayuno de la mañana siguiente.
Cuando contestó: » Peor es ser hincha de un equipo que lleva por nombre el adminículo que usan las viejas para rezar» ( por Rosario Central)
Otra vez en uno de los tantos regresos a la Argentina luego de la dictaura militar, Soriano solía alojar a Bayer en su casa del barrio «La Boca» en Buenos Aires.
Una mañana, Soriano sale y lo deja al cuidado de su Negrito. Creo que se llamaba así el gato de Soriano. El sábado le voy a volver a preguntar. Y Bayer queriendo respirar el aire de la ciudad, queriendo tomar contacto con los sonidos de su país, abre la ventana del primer piso de la casa y el animal asustado por algún motivo, o enloquecido por otro motivo o el mismo, que desconocemos, se arroja por la ventana. Y se mata.
Imaginen la desesperación de Bayer.¿Cómo decirle a Soriano que se le había muerto el gato que le dejó al cuidado?
Soriano nunca le reprochó nada y es en momentos como esos en los que las amistades se hacen grandes.
Bayer prefirió contarnos esas dos anécdotas de Soriano. Y yo te las cuento a vos Júpiter, porque se que te van a gustar y para que no se te ocurra tirarte por la ventana.
Como te dije antes, este es el escritor de la esperanza.

TRAYECTORIA

Bayer es escritor, periodista, historiador, guionista cinematográfico.
Autor de obras como «Los vengadores de la patagonia trágica», «Severino di Giovanni», «Anarquistas y Expropiadores», «Fútbol argentino» y la novela «Rainer Y Minou», entre muchas otras.
Fue secretario de redacción de Clarín, trabajó en Noticias Gráficas, fue uno de los fundadores del diario Página 12.
Es docente. Defensor de Derechos Humanos y de Pueblos Originarios.
Se denomina un anarquista y un pacifista a ultranza.
Es Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Doctor Honoris Causas de las Universidades de Buenos Aires y del Litoral.
Una calle en Puerto Deseado lleva su nombre, como así también ,varias Bibliotecas Populares en el país.
A propósito de libros, dice «que quemar libros es una cobardía, es como abusar de niños, porque no se pueden defender».
También por ese amor a la lectura es que lo homenajeamos.
Programa
El Homenaje a Osvaldo Bayer comenzará a las 10 y 30 de la mañana, el sábado 24 de septiembre.
Emi D´ambra será la encargada de entregarle un decreto en el que se lo declara visitante ilustre de la ciudad de Alta Gracia.
También se descubrirá una placa con su nombre en la sala principal de la librería Hora Libre y luego recibirá obsequios y homenajes del colectivo «Paravachasca por la memoria».
Osvaldo charlará con el público acompañado del periodista Mariano Pacheco.
La entrada es libre y gratuita hasta colmar la capacidad de las instalaciones.
No se reparten entradas. La recomendación es venir un ratito antes.
Por qué
Por la ética.
La coherencia.
La trayectoria.
La lucha.
La dignidad.
La solidaridad.
El amor a las palabras.
La denuncia de lo injusto.
La valentía.
El trabajo.
Sus investigaciones.
La buena escritura.
Su aporte a la cultura y a la hermandad de los pueblos.
La memoria.
El legado.
La libertad.
La alegría.
La esperanza.
Por darle las gracias.

 

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