Por José Raúl Tissera- Según información brindada por una FM local, obtenida de un Tribuno de Cuentas que revisa los gastos de los Funcionarios Municipales pertenecientes a Unión Por Córdoba (o sea uno de las tantos brotes y colgados del “Justicialismo») días pasados fue agasajado Camilo Guevara, uno de los hijos del mítico Ernesto “Che” Guevara

El Señor Intendente “pro tempore “, Dr. Facundo Torres Lima y otros miembros de su equipo de Gobierno, habrían invitado a sus pares cubanos al restaurant “top” de un conocido country que, precisamente, soporta un litigio contra el Gobierno de la Provincia de Córdoba.

Al parecer, la comitiva dispuso aventurarse en el predio al estar informados que en el lugar, ese día no estaban de acampe los muchachos de “Todos por Nuestro Arroyos”.

Seguimos con la información de la radio local, que no goza de las simpatías- ni mucho menos, de las pautas publicitarias- que por otra parte cabe destacar que este municipio gasta en publicidad unos 7 millones de pesos. El ágape nos costó a los vecinos de Alta Gracia unos dos mil trescientos pesos ( $ 2.300,oo).

Hagamos un paréntesis.

Por ser “Calica“ Ferrer padrino de casamiento (mi padre y el Flaco Salduna quienes despidieron al “Che “ y a el de la Estación del Ferrocarril de Alta Córdoba cuando partieron a su legendario viaje), por mi casa han pasado varios personajes ligados a la vida del mítico revolucionario. El citado Camilo, Pombo, el petizo Granado, el gran actor portorriqueño Benicio del Toro, autores de libros y películas, escribas y periodistas de esta ciudad. En especial, John Lee Anderson, uno de los más prestigiosos periodistas del mundo. Me lo agradeció en su libro sobre la vida de Ernesto.

Todo esto viene a colación, por haberme llamado la atención , el selecto lugar elegido por las autoridades Municipales para agasajar a miembros de un país preciado de ser auténticamente socialista y revolucionario, proletario y marxista que repudian los gustos burgueses pseudo capitalistas.

Creo que si los transitorios funcionarios locales hubieran leído el libro de John, quien hizo una meticulosa reproducción de los lugares donde vivió y frecuentó el Che en nuestra ciudad, quizás no hubiesen elegido la colonial casona, donde vivió el autor de “La Gloria de Don Ramiro” y su cocina internacional, de primer nivel gourmet. Carísima pero buena.

Es más Anderson (que pudo establecer dónde había sido enterrado el revolucionario en la Escuela Rural cercana a la quebrada del Yuro) optó por vivir austeramente en las mismas casas donde lo hizo la familia Guevara Lynch.

En síntesis: quizás lo más adecuado, desde el punto de vista ideológico y tradicional, hubiese sido que Camilo y su sequito de brigadistas, hubiese gustado yantar en la Casa Museo de su célebre padre. O en La Granjita, donde se come hoy muy bien aunque tenga sillas de plástico. Era el lugar de esa época: el célebre y mítico “Bar Verde” donde concurrían “los jóvenes de las familias bien y doble apellido del Alto”, entre otros, “Ernestito”.

Quizás otro buen lugar para que se sintieran cómodos y en un ambiente popular, podría haber sido el merendero del asentamiento 1 de Mayo u otros barrios carenciados de Alta Gracia.

Simulaban cantar la marchita Resaltaban la estrofa “combatiendo el capital”, repartían algunos bolsones navideños y sentaban a la mesa a los “punteros” del barrio. Todo redondito. Con la prensa y la tv amiga por cierto. “¿Somos Alta Gracia ?”

Finalmente, amigo lector, cabe preguntarse. Si el “Che”, que era implacable con la disciplina, la austeridad espartana y el acatamiento de los principios revolucionarios, siendo “El” el primero en cumplirlos que hubiera hecho si se enteraba que ese festín gastronómico lo pago usted y no lo invitaron a la fiesta?

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