Por Claudia Moreno– El Estado Municipal, entendiendo al Estado como a todos los órganos que lo comprenden (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), tiene una mecánica que, a mi precario entender, es muy difícil de comprender. El Ejecutivo firma convenios que pocas veces, llegan al legislativo para que lo refrende o lo rechace. El Legislativo tiene una dinámica de “buenos oficios” y no de prácticas administrativas acordes a la labor del Concejo. El judicial está absolutamente relacionado al entramado provincial y muchas veces excede lo local

En este caso me voy a detener, casi exclusivamente, al funcionamiento de hecho del Poder Legislativo local que es el Concejo Deliberante. Como muchos saben está conformado por mayoría del partido de Unión por Córdoba, la primera minoría es la Unión Cívica Radical y la segunda minoría es Encuentro por Alta Gracia. No dije nada nuevo.

Lo “nuevo” o al menos para mí “llamativo” es que en estos tres años, el órgano por excelencia para debates políticos- partidarios, es el que más silencioso está – en promedio por acción u omisión.

Quienes estamos trabajando, periodísticamente,  en estos ámbitos desde hace años, podemos entender perfectamente la conocida “dictadura de la mayoría”. Es así. Quién gana en las elecciones decide. Pero desde la decisión mayoritaria hasta la búsqueda de soluciones a los vecinos que es un objetivo de todas las fuerzas políticas, hay un abismo y ahí es donde el voto mayoritario se transforma en una especie de totalitarismo.

En lo que va de este 2014 (que se repitió en los años anteriores) y en honor a la verdad, sólo un concejal del bloque mayoritario Unión por Córdoba presentó un proyecto de accesibilidad a espectáculos públicos para personas con discapacidad. El 99, 9 por ciento de los casos sólo fueron y son el brazo del Ejecutivo para ingresar proyectos de ordenanza en diversos temas: Contrato de concesión de la antena de Telecom en espacio público, autoseguro de riesgo de trabajo, derogación del autoseguro,  nuevamente el autoseguro, adhesión a la alcoholemia cero,  rectificaciones presupuestarias, expropiación de lotes, convenio con Cosag, compra del Cine Monumental Sierras, préstamos por millones para pavimentación, concesión por diez años a la empresa Ecogas, eliminación del estacionamiento por parte de los “naranjitas” y otros tantos que me quedan en el tintero.

Desde la oposición ingresaron cientos de proyectos con la intención de mejorar  la vida cotidiana de los vecinos, declaración de reservas ecológicas a ciertos espacios, pedidos de informes sobre obras que atentarían sobre el patrimonio cultural y natural de la ciudad o simplemente avances de obras, promoción del empleo a jóvenes emprendedores, tasas diferenciadas para vecinos con escasos recursos, banco de tierras para determinar realmente cuáles son los espacios ociosos de la ciudad para ser aprovechados, conductor designado  y otros tantos que me quedan en el tintero.

Nada de todo esto está registrado, de manera digital, para que el vecino pueda acceder a esa información desde su casa, su trabajo a través de internet. Nada.

A LO CAMPECHANO

Sin desmerecer el término que se identifica a lo “vecinal, amigo, cumpa, campesino”, el tratamiento de algunos temas en el Concejo Deliberante es a lo “campechano”. La preocupación de la comunidad sobre el abandono de una plaza, un predio comunitario o un espacio público, que ingresa de manera institucional al Concejo se “maneja” en sesión a lo campechano: “yo hablo con el secretario tal o cual a ver qué se puede hacer”.

No señores. Y ahí la gran equivocación de la mayoría de sentirse “autosuficiente” y con el Poder de estar sentados en un lugar pero trabajar para el Ejecutivo y de la oposición de dejar en manos de la “buena voluntad” de ediles relacionados al Ejecutivo Municipal de “solucionar” – supuestamente- el problema de una calle, una plaza, iluminación, baches, semáforos, etc

Los pedidos de informes ingresados por la oposición, intentan solicitar al Ejecutivo en base a qué argumentos   o justificaciones se hacen tales o cuales obras, dónde o cómo se invierte el dinero de todos los vecinos.

El objetivo de pedidos de informes no es atacar a un gobierno y lo pueden hacer todos los ediles si se ponen de acuerdo. Las respuestas, a esos pedidos, deben elevarse al Concejo en papel, con número de expediente, con número de folio, etc es decir, deben cumplimentar un mecanismo administrativo natural y obligatorio el cual debe quedar registrado.

Esos pedidos de informes jamás fueron aprobados para que el Ejecutivo informe. Lo más curioso de todo y, quizá por eso el título de esta esta  nota  Alta Gracia en  el país de las Maravillas no se responden por las vías formales pero sí través de fotos, en las redes sociales y por el Facebook y por twitter!!

Es obligación del Ejecutivo informar. Es obligación del Legislativo preguntar lo que considere necesario (y  no circunfiere sólo a los bloques opositores sino a todo el cuerpo legislativo que tiene la representación del pueblo que los votó).

La oposición parece dormida y resignada con la Carta Orgánica Municipal que llevan en cada sesión  como una bandera o un estandarte. Muchas veces, sólo alcanzan a alzar voces con chicanas de corto vuelo

El oficialismo muchas veces abusa de su mayoría incluso para desoír cuestiones absurdas a fin de demostrar que la fuerza de su número conlleva a pasar un proyecto tal o cual a una comisión donde, está comprobado hasta estadísticamente, que dormirá el sueño de los justos.

Los vecinos de Alta Gracia algún día deberemos despertar y darnos cuenta que lo que se trata en un órgano tan importante como el Concejo Deliberante debe ser digitalizado y expuesto a toda la comunidad sobre todos los proyectos que ingresan, se tratan, se aprueban o se rechazan.

No sólo por hoy sino para poder ejercer el control ciudadano de lo que hacen cada uno de los concejales, que no son más que los representantes de cada uno de nosotros, por lo que están y por los que vendrán.

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