Por María Luz Cortez. Nos están matando en nombre del amor, de la familia, de la religión, de los deseos, del sexo, de la fidelidad, de la seducción, de ser jóvenes, de ser viejas, del ser y del no ser. Hay personas que se creen dueños y propietarios de nuestras vidas. Pero el asesinato de mujeres es la instancia última de una serie de violencias que diariamente vivimos y ayudamos a construir en nuestras casas, en nuestra televisión, en las charlas con nuestros amigos y amigas, en la escuela, en la calle.
“La mataron porque salía con otro tipo, que no era el marido”, “la mataron porque salía de noche”, “porque era joven”, “porque era vieja”, “porque llevaban muchos años juntos” y la peor de todas las expresiones “porque fue un crimen pasional”. Como si el asesinato fuera espontáneo, y no producto de muchas violencias diarias, de malos tratos, de prejuicios, de golpes, de la dominación de la otra persona como si fuera un objeto.
Estos crímenes, femicidios, asesinatos de mujeres por el sólo hecho de ser mujeres, nunca fueron situaciones de instancia doméstica, de las “cosas se arreglan en casa”, pero durante muchos años nos lo quisieron hacer creer. Ahora, cuando estos asesinatos llegaron a los lugares públicos como un bar, un jardín de infantes o la misma calle, es saludable que la sociedad se despierte, o por lo menos una gran parte de ella se levante, y camine, y marche, e incluso que ponga una foto de Niunamenos en alguna red social.
Pero todavía falta. Falta que el que compartió esa imagen se comprometa y escuche y se detenga a repensar su forma de relacionarse con su hermana, con su hija, con su mamá, con su pareja, con las mujeres. Falta empoderar a muchas mujeres que crean en ellas, que se encuentren su valor, se sientan bellas, fuertes, autónomas, libres de elegir, sólo por ser quienes son. Falta que madres y padres y todas las fórmulas posibles enseñen a sus hijos no sólo el valor de la mujer, sino el valor de la vida, de la libertad, de la autonomía, del compromiso con el otro, del cuidado hacia el otro o la otra, del respeto a la diversidad. Falta que no miremos para otro lado, cuando alguien nos pide ayuda.
En ese contexto, me tomo esta parte del texto para recordarte a vos tía Marta, a veces no quiero traerte a la memoria, porque vuelvo a darme cuenta que no estás más, que te arrebataron la vida y me cuesta aceptar tu destino. Te pongo aquí presente en esta lista de mujeres que ya no están, SOS MÁS QUE TU MUERTE, SOS VIDA, sos la vida que dejaste, los hijos que dejaste y los nietos que llegaron cuando ya te habías ido. Sos memoria para mí.
#Niunamenos.

La marcha se realizará el miércoles 2 de junio a las 17 en la plaza Solares de Alta Gracia.

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