Por Redacción Alta Gracia. Hay personas / personajes que quedan en la memoria colectiva de un pueblo, en este caso de una ciudad y «Pajarito» es uno de ellos. «Holaaaaa», solía decirte por la calle con una voz ronca que salía de la profundidad de su garganta. A veces, sorprendía a más de un desprevenido con apariciones silenciosas, que a más de uno se intimidaron en la primera impresión. 

Daniel Artemio Prada tenía 57 años. Nació en el 5 de junio de 1960 y murió en el Sanatorio Alta Gracia, de un paro cárdiaco ayer. Pasó a la historia local como «Pajarito».

Cuenta una anécdota que, en una ocasión se hallaba pidiendo una monedita en el semáforo que está en la esquina de Alfonsín y Belgrano y que la ocasional conductora de un auto le dijo que no tenía plata. Entonces, Pajarito se solidarizó y le metió por el vidrio del vehículo todas las monedas que tenía. «No se va a quedar sin plata, doctora», le dijo. La escena era graciosa a la vista de los otros. La mujer tratando de devolver las monedas, el hombre tratando de darselas. Pajarito entendía las cosas literalmente.

Caminaba moviendo los brazos duros,  mirando fijo hacia al frente, con un andar que algunos podrán llamar gracioso. Era uno de esos «locos» del pueblo, sin ánimos de ofender con el título, de esos tipos que uno no sabe qué les paso, pero que divagan por la ciudad, con charlas sin sentido para los oyentes; pero con sentido para ellos mismos.

Los recuerdos dicen que zafó de varios episodios, tiempo atrás le explotó una garrafa, y le cayó una pared en otra ocasión.

«Pajarito» se fue, pero siempre quedará una imagen de él en los vecinos de Alta Gracia que lo vimos estar en el Concejo Deliberante, en algún quiosco, o en algún bar ocasional, tomando café con su amigo Lito Córdoba, sólo por nombrar algunos lugares.

Imagen: Dibujo Osvaldo Rugani

 

 

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