Cba24n- Mientras los jóvenes continúan con la huelga estudiantil, una madre y trabajadores intentaron ingresar al edificio.

La toma del Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) continúa y episodios de tensión acontecieron cuando el dueño del bar y una madre de una estudiante pretendieron ingresar al lugar.

Gustavo, dueño del bar del Pabellón Argentina acudió al Pabellón con un escribano para conocer el estado actual de su local e informó que evalúa presentar un amparo ante la Justicia.

“Estoy en una situación bastante denigrante porque quiero ingresar y no me lo permiten. Estamos perdiendo mucho dinero, hace mas de 20 días, hemos tenido que tirar mercadería”, dijo en diálogo con Entre Nosotros Rebeca, por Canal 10.

Además manifestó que los estudiantes que se encuentran en la toma han utilizado y dañado los sillones, los manteles para tapar las ventanas, “hay muchas cosas de valor que yo no se si están o no están”.

“No se hasta cuando vamos a soportar esta situación, hay 14 familias que vivimos de esto. Hay que pagar sueldos, aportes y no nos dan solución”, manifestó el propietario y detalló que el bar está concesionado hace ocho años y pagan un canon a la Universidad para poder brindar el servicio allí.

En el Pabellón, explicó, se desarrollan muchas actividades que debieron ser suspendidas: colaciones de grado, simposios, congresos, espectáculos. La toma “no sólo perturba la actividad comercial nuestra sino que acá está Secretaría Académica, la Secretaría de Extensión, Relaciones Internacionales, acá funciona el servicio informático de la Universidad, los laboratorios con animales”, y esto “porque este grupo anarquista de 20, 25 personas no permiten el ingreso. No representan a los 130 mil estudiantes que tiene la Universidad”.

Comentó que en alguna oportunidad pudo hablar sobre el tema con el vicerrector y le comunicó que “se estaban ocupando del asunto. Que tenga paciencia y que espere. Yo no se hasta cuando vamos a esperar”.

“La paciencia tiene un límite, tenemos que vivir, tenemos que pagar impuestos (…) hemos pagado los sueldos del mes pasado con mucho sacrificio pero ahora ¿que hacemos? Hay 14 familias que no pueden cobrar”, manifestó y comunicó que, a raíz de esta situación, además, está padeciendo problemas de salud.

Por su parte, estudiantes de la toma, en un móvil de radio Universidad desmintieron que tocado la mercadería del bar.

Y adelantaron que a las 17 horas habrá una asamblea interfacultades “para discutir cómo se continúa con el plan de lucha”.

“Esta es una huelga estudiantil. Hemos dejado entrar a gente para trámites específicos, a investigadores. La toma no impiden las clases, han sido reubicadas en otras dependencias. No estamos impidiendo ninguna actividad académica”, informó una de las estudiantes.

Y continuó: “Los trabajadores no pueden trabajar porque el rector no se hace cargo de la Mesa de Diálogo que tardó un mes en dárnosla y por las condiciones laborales son graves”.

Otro episodio de tensión se vivió cuando Norma, madre de una alumna de primer año de la carrera de Arquitectura, se hizo presente en el Pabellón porque no le permitieron el ingreso a la facultad a su hija, también por una toma y “en una reacción de impotencia” arrancó los carteles de las ventanas, dijo.

En la Facultad de Arquitectura “hay cinco personas bloqueando el ingreso. Denles la libertad a que los chicos decidan si quieren o no acudir a clases”. “Creo que la responsabilidad es de todos. Yo como mamá me siento responsable de que mi hija pueda tener una educación. Acá te encontrás con gente que te cambia el discurso, hablan de patota organizada, de acciones judiciales, para defender esa ideología tan arraigada que se la han potenciado”, manifestó.

Gabriela Díaz, docente e investigadora, desde que se realizó la toma no puede desarrollar su trabajo en la Cátedra de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina, ubicada en el 2do piso de ese edificio.

En Canal 10 la investigadora informó que allí brindan clases a alumnos de 1er año de Medicina, los cuales son notificados a diario en qué aula y en qué horario deben cursar de acuerdo a la disponibilidad de espacios que se pueden conseguir desde la Facultad.

“En estos días, nuestra gran preocupación eran las líneas de investigación. Tenemos animales y líneas de cultivos, de células que corrían peligro si no nos dejaban mantenerlas” y por ello, han permitido el ingreso a un número muy reducido de becarios para ese control.

“En este momento tenemos líneas de cultivos de bacterias sobre enfermedades como gingivitis, problemas cardíacos. Las líneas de investigación que utilizamos con animales tratan diabetes, síndromes metabólicos. Los estudios con líneas celulares se relacionan con el cáncer”, detalló Díaz, sin embargo, además de la mantención, informó, las investigaciones en curso necesitan tener una continuidad que, por ahora, no la están pudiendo realizar.

Por su parte, las actividades de extensión debieron ser suspendidas, explicó.

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