Por María Luz Cortez. Hace calor, pero siempre dan ganas de tirarse a ver una serie en Netflix, o por lo menos a mí. O para ser sincera no me queda otra porque tengo que hacer reposo después de una operación. Pero, volvamos al tema que nos atañe, cuál es la recomendación de hoy: La Casa de las Flores. 

Se trata una comedia negra de México que tiene como protagonista a la innigualable Verónica Castro en el papel de Virginia de La Mora, la propietaria de una florería muy exclusiva llamada “La Casa de las Flores”. La propuesta me atrajo porque en una entrevista previa a a comenzar a ver la historia, Castro señaló que se había sentido muy incómoda con el papel, ya que ella se considera una mujer muy tradicionalista; y la serie toca temas como la homosexualidad, la transfobia, la infelidad, entre otros en un tono de humor negro y dramático.

Virginia de La Mora es la matriarca de la familia, con un marido que parece que opina poco y nada sobre la vida en conjunto, dos hijas y un hijo que se descubre homosexual. De los hijos, la que se lleva todos los aplausos es el personaje de Paulina que con su particular manera de hablar atrae y causa gracia, pero no le quita dramatismo a escenas que así lo requieren. “Mi papá y mi mamá”, dice con frecuenca acentuando las a. Tenés que verla, incluso hay gente que en youtube hace concursos para imitarla.

El punto inicial de la serie es la muerte de la amante del marido de Virginia, ahorcada en la Casa de las Flores: Roberta. Será también la encargada de narrar la historia en off de esta afortunada y desafortunada familia.

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