Por María Luz Cortez. Me gusta decir lo que me pasó con la película por eso lo cuento. Me resistía a verla y ya varios amigos y amigas me habían anticipado que se trataba de un drama. «Lloré desde el principio al final», me dijo alguien. He aquí la cuestión es una película que depende del momento emocional en el que te encuentres, te toca de manera diferente. Diría que es una especie de película que podrías ver en I- Sat con un toque de Netflix.

«Historia de un matrimonio» como bien anuncia el trailer, empieza por el final de una pareja, el final de una historia de amor y de una manera de relacionarse entre Charlie (Adam Driver) y Nicole (Scarlett Johansson). Charlie es un director de teatro que se ha ganado cierta fama en su entorno y trabaja en varias de sus obras con su esposa, Nicole. La pareja tiene un hijo y ha construido su vida, junto con sus amigos en New York.

La manera en la que las voces en off de cada protagonista narran cómo se ven el uno al otro es de una intimidad muy cálida. El conflicto se desata cuando comienzan a hablar de separarse. Primero lo quieren hacer con un mediador en buenos términos, pero luego tras la incorporación de una abogada por parte de Nicole, las peleas se ponen un poco más densas.

Los rostros de los protagonistas, los diálogos entre cotidianos, dramáticos y con sútiles toques de un humor, la entrevista personal a Nicole, la defensa de la abogada, el momento musical de Charlie, son pequeñas piezas de una película que, a mí, me emocionó (no desde el principio al final como a mi amiga) y me dieron ganas de recomendarselas.

Pueden verla en Netflix. Preparen pañuelos, compartanla con alguien y después me cuentan.

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