Cadena 3- El hombre fue declarado culpable de los delitos de reducción a la servidumbre y desobediencia a la autoridad reiterada. Los hechos sucedieron en la localidad cordobesa de San José, en el Valle de Traslasierra.

Un hombre que estaba acusado de «someter a la servidumbre a su pareja» fue condenado a 14 años de prisión en los Tribunales de Villa Dolores.

Se trata de Fernando Jesús Agüero (42), quien fue encontrado culpable de torturar física y psicológicamente a su mujer, esclavizarla y hacerle realizar actividades serviles.

El sujeto fue encontrado autor penalmente responsable de los delitos de reducción a la servidumbre y desobediencia a la autoridad, reiterada, tres hechos, en concurso real.

El hombre está preso desde 2018, constituyéndose en uno de los pocos casos que se encuadran en este tipo de causas.

La víctima de estos hechos es Stella, la ex pareja de Agüero y con la que comparte la parentela de dos chicos.

«En su momento recibí ayuda pero no la quise tomar por miedo. Miedo a no saber qué va a pasar el día después. El momento después de hacer la denuncia, volvés a tu casa y no sabés qué va a pasar. Así fue pasando el tiempo», contó a Cadena 3 Stella días atrás, en el comienzo del juicio.

Según el relato de la mujer, la ayuda del comisario que la atendió cuando finalmente se decidió a acudir a la Policía fue lo que la impulsó a contar su calvario.

«Me sentí entre la espada y la pared. Me sentí asfixiada con mis hijos ahí al frente mío y el comisario me decía que tenía que hacerlo. Que tenía que terminar con esta vida», recordó.

En ese momento, Stella interpeló al comisario y le preguntó qué iba a pasar cuando volviera a su casa.

«Después de la denuncia me pude ir a otro lado. Me prestaron una casa y él se quedó en la nuestra. El comisario me ayudó mucho y mis hijos me decían: ‘Dale mami, estamos hartos'».

Al ser consultada sobre cuándo comenzó la violencia por parte de su ex pareja, contó que el primer hecho sucedió después de un mes de conocerlo.

«Lo conocí cuando tenía 20 años en barrio Las Magnolias. Al principio no fue violento pero después sí. Comenzó con las prohibiciones: ‘No mires, no saludes, no quiero que vayas a la iglesia'», expresó.

Y agregó: «Uno naturaliza que así tiene que ser. ‘Quédate callada, sino te doy un sopapo’. Y para que eso no pase, seguía sin decir nada. Uno cree que tiene que ser así porque una se casó y tiene que rendirle respeto al marido. Había más malas que buenas y había que quedarse callada».

Una de las situaciones más difíciles que Stella tuvo que sufrir fue cuando su marido llevó a vivir a su casa a otra pareja con la que tenía cuatro hijos.

«Ella estaba embarazada y me llevó a vivir con ella hasta que le consiguiera un alquiler. Yo lloraba y le pedía a Dios que pudiera seguir aguantando. Preguntaba hasta cuándo. Hablaba sola porque no podía contarlo porque si él se enteraba era otra pelea», acotó.

Finalmente, al ser consultada sobre si seguía con miedo, la mujer dijo: «Más o menos, porque todas las amenazas que sufrí me fueron preparando. Él me decía: ‘Voy a ir preso pero algún día voy a salir y no sé a dónde te vas a meter'».

Según la acusación, el hombre golpeaba todos los días a su mujer. Otros de sus maltratos consistía en obligarla a desnudarse y dejarla toda la noche afuera de la casa, exigirle que durmiera sentada y hasta golpearle el muslo para dejarla renga.

La condena marca un precedente.

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