Por Luis Logullo- Como casi todo, la caída del avión de ese asiático país extraño tiene su ala positiva. Esta desgracia permitió que aflore, nuevamente, el mentado conocimiento generalista argentino. Millones de seres han devenido súbitamente en comandantes de a bordo a/e/i/o/u en licenciados en aeronáutica espacial.

Un señor que ni sé qué señor era, sobreviviente de la caída de aquel avión en los Andes, afirmó entrevistado en televisión que el problema son las tormentas y los víveres para poder esperar la llegada de socorristas, y daba estos consejos cuando él se comió a la señora que iba sentada en la fila seis ventanilla, y con los ruleros puestos.

Otro tipito que sabe hablar de asesinatos y es el hermano oprobioso de un filósofo kirchnerista con once consonantes que hace pensar al buscador de Google, afirmó, así de una, que se trató de un atentado chiíta.

En CrónicaTV, un Horangel ya devenido en momia disecada con peluca, le endilgó la culpa de todo a la alineación de Júpiter en la casa nueve que se cruzó con ondas de radio de los Selenitas, que son de derecha y escuchan Mitre y Cadena3.

La Comunidad Homosexual Argentina asegura que se trató de una bomba por un amor despechado entre dos locas sobrecargos de a bordo, peleadas a muerte por un frasco de perfume de Jean Paul Gaultier comprado con tarjeta Naranja en Plan Z en el Free Shop de Córdoba.

Desde la ACNUR (A Cada Negro Un Refugio) postulan que la nave entró en un agujero negro, pero desde la intendencia de Capilla del Monte dan por tierra esta versión argumentando que el avión fue succionado por un vórtice espacio-temporal desde la ciudad intraterrena de Erks.

El carnicero de este pueblo, mientras cortaba milanesas opinó que los Airbus 320-200 ya no vienen como antes y que el error es no saber que la primera ya no es a la izquierda y adelante sino que todos los cambios ahora se hacen virando lento para atrás y a la derecha.

El pato Fontanet declaró que hasta no ver los restos chamuscados él cree que son todos fuegos de artificio y nunca pasó nada.

La teoría del Ministro Randazzo ronda en torno al vandalismo, dijo que el peso del graffiti con la marca de la empresa de aviación era demasiado y la hizo caer.

Mi madre dice que son tantos esos chinos o coreanos o lo que sea, que unos doscientos menos ni se van a notar.

Y así estamos, terminando el año volando en una nube de incertidumbre. Y el vitel toné que está flojo de anchoas, el más chico de la vecina quemado con cuétes y eso que ya es un boludito grande con pelos en las patas, los perros que se asustan, la merca findeañera rebajada con bicarbonato de sodio y las plantitas que no crecen por la radiación solar. No sé, no quiero ser alarmista pero la mano viene jodida este 2015.

Y pobrecitos esos asiáticos, realmente.

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