Por Luis Logullo- «…pues hasta en la buena nueva de los aguaceros estaban condenados aquellos. Una tumba de agua, que regaló por entonces todo tipo de pestes, paralizó por un tiempo toda quimera de cambio alguno. Se hallaban estancos en fiebres, cagaderas, toses y espasmos para los que inútiles fueron todo intento de alivio mediante potajes o cataplasmas. Las pocas hierbas que habitualmente consumían, se hallaban gomosas y mezcladas en una marisma de fango, plásticos, arena y restos de alimañas hinchadas. Fueron apocalípticas las nubes de mosquitos, y las serpientes, desesperadas, tatuaban de muerte cada pantorrilla que se aventurase al pastizal. 

Bandadas de jotes, como flamencos de luto, sobrevolaban los campos en busca de carroña. Cierto fue que para entonces ni los panes levaban ni las llamas calentaban; los huesos comenzaron a poder contarse y la desesperación los tornó más creyentes.

-Estos habitantes son un fenómeno, por suerte, único o escaso de ver- podía leerse en unas notas archivadas que el doctor Avelino Fuentes atesoraba en su biblioteca, pues, a su entender, aquellos entornecidos eran un ejemplo cabal para que la Humanidad no trastabille con los mismos errores.

-En mis cálculos recabados en los trabajos de campo, no pocas veces he arriesgado que su entelequia los ha llevado a suponer que la poliomielitis desapareció merced al té de burro, o la erradicación de la viruela debemos agradecérselo al consumo de bizcochos con salvado y maní. Se hallan posesos de una psicosis sanitaria, un delirio extravagante que los hace transitar el camino del imaginario como si fuese una ruta asfaltada que atraviesa indemne el territorio de sus conspiraciones; y así afirman, contundentes, que no llueve por injerencia de platillos volantes o que los pulgones en los tomatales son obra de una civilización intraterrena, es decir, todo el entorno conspira contra ellos y les es hostil a través de supercherías. Dan por sentado que todo infortunio depende de un entramado cósmico, y así, un simple resfrío se instala, antes que por un brusco descenso en la temperatura, por la repentina fluctuación en la órbita del tercer anillo de Saturno…».

Imagen ilustrativa de journalofthenights.blogspot.com.ar

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