Por Noelia Martín- Se convirtió en la donante más pequeña de esta campaña que llevan a cabo un grupo de mujeres de Alta Gracia. Su increíble historia, en esta nota.

Julieta Gallardo, la heroína de este relato, tiene tan sólo cuatro años y es hasta ahora la donante más pequeña en lo que va de la campaña que organizaron un grupo de profesionales relacionadas al tema. Su mamá Iris la acompañó a la peluquería de Claudia González para realizarle el corte y que su pelo sea donado para hacer pelucas para personas bajo tratamiento oncológico. Luego, Mariana Ludueña, fisioterapeuta que trabaja en la recuperación de pacientes con cáncer, llevará el cabello a la Fundación de Vanesa Durán, en Córdoba Capital, donde se desarrolla la Campaña Trenzando Voluntades.

Pero el relato no termina allí. Iris, su mamá, -antes de tener a Julieta- tuvo un tumor encapsulado en el intestino, afortunadamente sin metástasis. Realizó un tratamiento de quimioterapia preventiva pero no llegó a perder el cabello y hoy está bien de salud. También es madre de Agostina, de 9 años y junto a papá Fabricio, se completa la familia. Hoy ellos quieren contar esta historia con el fin de concientizar a la comunidad.

«Nosotros tomamos conciencia por nuestros procesos, no sólo mi cáncer, al mes de mi alta, a mi papá le diagnosticaron el mismo cáncer de colon que el mío y en un año y medio tuvo su alta. Mi suegra fue operada en agosto de cáncer de mama, pasó por rayos y hoy se encuentra muy bien de salud» relató Iris.

«El embarazo de Juli fue muy cuidado y su salud, un regalo del cielo. Corría muchos riegos por todo mi tratamiento y las secuelas de las operaciones» continúa.


«Dios nos enseña de diferentes maneras, todos aprendimos que la vida hay que disfrutarla en cada instante y si se trata de tomar conciencia y ayudar, muchísimo mejor» concluyó.

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CAMPAÑA

Cabe recordar que el puntapié inicial de esta «movida» a nivel local fue de Maite, una nena de 8 años, hija de Ludueña. Ella le preguntó a su mamá: «¿cómo hacen los niños con cáncer que no tienen cabello?» y su mamá le respondió que usaban o pañuelos o pelucas con cabello donado. Entonces ella preguntó: «¿y yo puedo donar?». Y allí fue cuando Ludueña comenzó a averiguar dónde podía donar su niña y cuáles eran los requisitos.

Así descubrió la Campaña «Trenzando Voluntades» llevada a cabo por la Fundación Vanesa Durán de Córdoba Capital. Sólo debían esperar un tiempo ya que el mínimo que se recibe es de 25 centímetros. Esperaron llegar al largo, lo cuidaron y fueron a la peluquería de Claudia González. Allí siguieron los pasos: lavarlo, secarlo totalmente, atarlo por la dos puntas con una coleta y cortarlo. Luego lo colocaron en un sobre cerrado con sus datos y lo llevaron a la fundación, donde les dieron un obsequio. Todas las donaciones se envían a Buenos Aires donde se fabrican pelucas oncológicas.

Durante el ciclo lectivo 2019, el segundo y cuarto jueves de cada mes, en la Escuela de Artes y Oficios Marcelo Rojas, ubicada en Justo Páez Molina e Intendente Álvarez de barrio Sabattini, las alumnas de segundo año se encargaron del lavado y secado del pelo y la profesora Georgina Ruzafa junto a la peluquera González lo cortaron sin costo alguno. La campaña continuó silenciosamente en la peluquería de Claudia y arrancará nuevamente en marzo.

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http://www.redaccionaltagracia.com.ar/maite-historia-detras-donaciones-cabello/

Fotos: FB Claudia González

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