Redacción Alta Gracia- Más de 150 mujeres se dieron cita el sábado pasado en las instalaciones de la Escuela Normal Superior para abordar temáticas comunes como «feminismo, patriarcado, violencias, educación sexual integral, maternidades feministas», entre otras temáticas. 

En diálogo con Saira Asua de Mumalas Alta Gracia contó a Redacción Alta Gracia lo importante y enriquecedor que fue el II Encuentro de Mujeres que se realizó el pasado 27 de octubre.

En relación a qué encontró de distinto en relación al primer encuentro, Asúa explicó que «la mayor diferencia con respecto al año pasado es cómo cambió el nivel de discusión. Porque la mayoría de las mujeres que participamos en este encuentro ya tenemos una base sobre qué es el feminismo, qué es género, qué es patriarcado y esas discusiones ya las tenemos saldadas. Entonces las discusiones ya tomaron un empuje mayor teniendo otras cosas ya resueltas. Además se armaron muchas más comisiones porque hubo más mujeres este año», indicó.

Una de las comisiones de trabajo fue Economía Social y Trabajo Territorial, en ésta se habló de la injerencia de las mujeres en los barrios y su militancia, generando alternativas como merenderos, ollas populares, huertas comunitarias. «De esa comisión salieron como propuestas la de apoyar a las organizaciones feministas en las luchas que vienen haciendo desde Ollas Sí; Se va a estar haciendo una feria de la economía popular en noviembre. Además se va a organizar otra feria desde la economía popular feminista a fin de mostrarnos también como emprendedoras en diciembre».

Otros de los temas fue «maternidad feminista». Allí se abordaron todas aquellas temáticas relacionadas a la maternidad y la crianza. «La idea es la de ir quitándonos los miedos, hablar de cosas que muchas veces no nos gustan de la maternidad y hasta da miedo decirlo porque está «mal visto». Los roles con los hombres -padres, la decisión de ser madre y con qué información una decide a tener un hij@s, saber que no estamos solas», entre otras.

Frente al ajuste: organización, amor y lucha feminista

Palabras de bienvenida del II Encuentro.

Les damos la bienvenida a todas y celebramos con inmensa alegría la presencia de cada una. Queremos agradecer a todas las mujeres y organizaciones que colaboraron en la organización y  difusión de este encuentro y también a las compañeras de Socorro Rosa y del Consultorio de Salud  Integral, de la ciudad de Córdoba, quienes nos habilitaron muchísimo material gráfico que será puesto a disposición de todas nosotras el día de hoy. Agradecemos especialmente además,  a la dirección de la Escuela Normal Superior que nos abrió las puertas de la Institución.

Sabemos que este año viene siendo para todas muy intenso. De marcha en marcha, de vigilia en vigilia. La práctica se hizo más cotidiana que nunca y las batallas en las calles, en las aulas, en las casas, en las camas, se volvieron incesantes. El tiempo histórico que habitamos es a la vez hermoso y difícil. Profundamente complejo.

No caben dudas de lo mucho que hemos ganado, lo mucho que hemos crecido. El movimiento feminista se ha consolidado, de un tiempo a esta parte, como movimiento político masivo, popular, poderoso. En sólo tres años, al desgarrador grito del 2015 lo tradujimos en fiesta de millones por el aborto legal y la educación sexual. Hicimos latir a un congreso muerto. No hay vuelta atrás. Es siempre para adelante.

El Encuentro de Trelew, realizado semanas atrás, reunió a más de 50 mil y significó avances enormes en el posicionamiento político del movimiento: el Encuentro Nacional de Mujeres, se proyecta desde ahora como Encuentro Plurinacional y Transfeminista.

Mientras tanto en el territorio vecino de Brasil, cientos de miles de personas llenaron las calles para gritar contra el candidato de la ultraderecha, Bolsonaro, en una movilización feminista sin precedentes.

Hemos avanzado muchísimo. Y no sólo en los grandes números, ni en tierras lejanas. Hemos avanzado mucho nosotras, acá, y este Segundo Encuentro, organizado y convocado ahora por la Asamblea Abierta de Mujeres de Alta Gracia, es evidencia insoslayable.

El Valle de Paravachasca está hoy de Encuentro y, también, estremecido de dolor. El (re)ajuste patriarcal se despliega negándose a perder lo que hemos recuperado, lo que ya era nuestro y nos había robado. En esta misma semana dos hechos de extrema violencia se sucedieron en nuestra región. El martes, un intento de femicidio dejó a la maestra  jardinera de Los Aromos, con su cuerpo incinerado. Y mientras Lorena internada lucha por su vida, el día jueves en la ciudad de Alta Gracia, otro varón, con orden de restricción, fue detenido después de agredir e intentar prender fuego la vivienda en que habita su ex pareja. Y lo sabemos, no son casos aislados. Ni por cerca. El ajuste, el FMI, la represión, la deuda, los recortes en salud, en educación, en ciencia, en tecnología, en agricultura familiar y tanto más, no hacen sino profundizar las desigualdades y dejarnos cada vez más desprotegidas.

Subvirtiendo los sentidos asociados a los colores en estas tierras podríamos decir que el panorama está blanco, blanco, muy blanco.

Como feministas, en lucha contra el patriarcado, precisamos enredarnos con otras luchas y resistencias y avanzar en la construcción de un presente más justo para todes. Porque los avances del movimiento feminista son (y sólo pueden ser) avances en ese sentido amplio y profundo de justicia social. Estamos convencidas que anclar nuestras prácticas a la sororidad, solidaridad y unión, resulta el mejor camino para seguir avanzando.

Y lo estamos haciendo hoy acá. Al encontrarnos, al escucharnos, al respetarnos, al mirarnos. Porque generar encuentros feministas es nuestra mejor herramienta y la más útil estrategia de nuestra práctica política.  Porque son los encuentros los que, aun antes de concretarse, hacen que otros encuentros surjan.

Porque han sido y siempre serán los encuentros, los que nos tejan, unas a otras, y nos conformen en una red amplia, colorida, popular y diversa.

Las coyunturas críticas propician la creatividad, los gestos de apoyo, el trabajo mancomunado. Sepamos aprovechar y trascender la coyuntura. Apostemos a la práctica cotidiana del feminismo. Compañeras, apostemos al Encuentro. Todas tenemos algo para aportar, hagamos huerta común. Trascendamos las divisiones y rupturas, tan vetustas y tan experimentadas. Probemos con algo distinto. Construyamos desde el amor y el respeto.

Sigamos haciendo de nuestros encuentros y de las calles una fiesta verde y violeta, porque ante tanta alegría envasada en globos amarillos e iglesias turbias, el feminismo hace hermoso contrapunto, y porque hacerlo es urgente.

Frente al ajuste: organización, lucha y amor feminista.

Fotos. Gentileza Mumala

 

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