«Guardianes de Sueños» busca un lugar que funcione como refugio

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Foto FB Claudio Chemino.

Redacción Alta Gracia- Se trata de un grupo de personas que brindan una merienda caliente a los pacientes que esperan en la guardia del Hospital Illia. Una de ellas, Alejandra Ávila, ofrece un techo para personas en situación de calle.

«Guardianes de sueños» está conformada, por el momento, por unas cuarenta personas de diferentes barrios de la ciudad, quienes, con una mesita, dan un mate cocido o un café a quienes esperan ser atendidos en la guardia del hospital, de 19 a 20.30 horas. Con medios propios y donaciones de panaderías, este colectivo de mujeres y hombres, comenzaron una especie de cadena de favores que no termina allí. Todo comenzó con una publicación en Facebook, a la que se sumaron muchísimas personas.

Asimismo, comenzaron a juntar donaciones: ropa para niños y bebés-que se encuentran internados-, ropa para adultos, abrigos y zapatillas. Como Ávila ofrece su cochera para personas en situación de calle, juntan además: ropa de cama, frazadas, tarimas, camas y elementos de higiene personal. Claudio Chemino, en diálogo con la 103.9 FM Alta Gracia, manifestó que «no van a parar» hasta conseguir un sitio para convertirlo en un refugio para personas carenciadas: «no sólo para personas sin techo, sino también para vecinos con viviendas precarias». En los próximos días se reunirán con el Concejo Deliberante y también han dialogado informalmente con el viceintendente Juan Manuel Saieg.

Gloria Villalobos, vecina de barrio Cámara y voluntaria de Defensa Civil, contó: «Estamos procurando que nos reciban las autoridades para lograr un espacio físico, la idea es dar una cena caliente y un desayuno al día siguiente». «Nos sorprendió la cantidad de gente que se llegó a la puerta del nosocomio, a pesar de tener menos de una semana esta movida» declaró.

María Inés y Walter

Ambos son los primeros «refugiados» por Alejandra, que vive en una casa de barrio Parque Virrey, junto a su esposo y sus tres hijos. María Inés tiene 60 años y vivía en su casa con su hija y sus tres nietos. «Yo era la sirviente, me trataban muy mal y me tuve que ir de mi propia casa» afirmó María Inés. La historia llegó a oídos de Alejandra, ya que el hermano de M. Inés es la pareja de su suegra y decidió «adoptarla», ya que durante varios meses, la mujer se refugiaba en el asilo y comedor ubicado en Barrio Sabattini. «Hace unos meses que la tengo en casa» relató contenta Alejandra.

«Walter dormía en la guardia. Lo convencí para que se viniera a mi casa y allí pudo bañarse, pero no cuento con un baño en el garage, por eso necesitamos urgente un lugar donde puedan higienizarse y pasar la noche bajo techo».

Reciben las donaciones, en el mismo ingreso al centro de salud, en Fernando Peña 1890 (Alejandra) y en Llorens 160 (Ivana). Además de lo mencionado, necesitan vasos térmicos de telgopor, cucharitas y jarras térmicas o termos.

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