Local Paravachasca- El ciclo lectivo 2017 está en su parte final, el año escolar termina y los niños del Jardín de Infantes de Villa Los Aromos aún no tienen su espacio propio. El martes por la tarde se realizó un festival para reclamar la conclusión y entrega del nuevo edificio que estaba prometida para el inicio del presente año.

Hace unas semanas con la obra casi terminada la empresa Delcre Construcciones —a cargo del trabajo— cerró las puertas y se retiró cuando faltaba concluir solo la instalación de electricidad y la conexión de gas, aduciendo la falta de pago por parte del estado provincial, quien es responsable de financiar el nuevo edificio.

En este momento son sesenta los alumnos que concurren al jardín. La sala de cuatro años funciona en un aula que les presta la escuela primaria Domingo Faustino Sarmiento. Esto provoca, entre otros trastornos, que un grupo de cuarto grado de dicha escuela —que tuvo que ser desdoblado por la cantidad de alumnos— curse en el comedor, lugar poco apropiado para la recepción de conocimientos.

Por otra parte, en una cabaña que fue alquilada temporalmente hasta tener el edificio propio, ubicada a unos cien metros de la escuela primaria, funciona la sala de cinco por la mañana y una sala con niños de diversas edades por la tarde.

Como si eso no fuera suficiente para la ya compleja situación, en dicho lugar y en un turno intermedio chicos de quinto y sexto grado realizan allí las actividades de la jornada extendida.

Cuando llega la hora del almuerzo los alumnos de la sala de cinco se trasladan al edificio de primaria y el aula de sala de cuatro se transforma en comedor para cuarenta y seis niños. Como las sillas no alcanzan algunos de ellos se sientan en una pequeña cama para recibir su plato de comida.

Otro dato preocupante es que la preinscripción para el próximo año es de ochenta y tres niños, cuando aún faltan algunas semanas para finalizar este período lectivo. No es difícil imaginar que aún con el nuevo edificio en pocos años el lugar va a quedar chico. Esto sin detenernos a pensar en lo que sucederá en la escuela primaria a medida que egresen los alumnos del jardín.

En este panorama por más esfuerzo, empeño y compromiso que pongan las maestras, la tarea educativa se ve seriamente dañada. Por todo esto durante la tarde de ayer — con el aporte, siempre generoso de los artistas populares del valle, músicos, bailarines y artistas plásticos— una centena de padres, alumnos, maestros y vecinos, se reunieron en el nuevo e inconcluso edificio para exigir su finalización. Entre música, juegos y tambores, la comunidad reclamó tener su nuevo espacio.

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