infonews1Entrevista al Ingeniero Agrónomo Sergio Chiavassa, investigador de la UNC. Desde 2007 viene trabajando junto a Gabriel Saal en las problemáticas sociales vinculadas a la insuficiencia hídrica en un sector de las Sierras Chicas, que va desde Ascochinga hasta La Calera.

Por Soledad Soler

(El Argentino – Edición Córdoba) 

– Respecto del conflicto por el agua en Salsipuedes, ¿Cuáles son las características geográficas de la cuenca hídrica sobre la cual se asientan las localidades de las Sierras Chicas?

Las cuencas hidrográficas de las Sierras Chicas se caracterizan por ser relativamente pequeñas en cuanto a superficie de captación de las precipitaciones, lo que producen cursos superficiales con  escaso caudal y tanto estos como las aguas subterráneas con que se correlacionan, dependen principalmente de la “cosecha” de agua que se produce en las zonas altas de las cuencas.
Esta situación se ve agravada por una serie de problemáticas que afectan la natural “recarga” de las cuencas, como son los recurrentes incendios, la creciente ocupación de espacios en urbanizaciones de distintos niveles (planes de vivienda, loteos abiertos, barrios cerrados, complejos turísticos), la deforestación y el sobrepastoreo. Todos estos procesos, al limitar la capacidad de almacenamiento del agua y su liberación gradual, introducen cambios que implican la aceleración en el escurrimiento de las aguas superficiales de origen pluvial, y producen una importante pérdida del recurso, restringiendo aun más su disponibilidad.
Si a esto sumamos el incremento poblacional que ha sufrido la zona por causa de la migración desde las grandes ciudades -en búsqueda de un modo de vida “en estrecha relación con la naturaleza”, como se publicita- podremos ver que estas aguas superficiales y subterráneas que han sido por décadas aprovechadas para los habitantes de la zona para el abastecimiento de agua para consumo y en algunos casos riego, por medio de pozos, perforaciones o tomas desde los arroyos y ríos, se tornan en consecuencia insuficiente para abastecer a este nuevo escenario.
– ¿Cuáles considera que son los principales factores que están provocando la falta de agua en poblaciones como Salsipuedes?
En el caso particular de Salsipuedes, se corresponde a una de las cabeceras de cuenca más pequeña de la región (90 km2) y sumamente afectada por los procesos antes descriptos, además que últimamente también fue afectada por el nuevo trazado del Camino al Cuadrado. Esta localidad comparte la problemática de casi todos las localidades de la zona, que han visto incrementado sustancialmente su cantidad de habitantes, mientras que las gestiones municipales no han estado a las alturas de las circunstancias, permitiendo un desarrollo urbanístico descontrolado, centrado en  el negocio inmobiliario, y no previendo con adecuadas herramientas de gestión, como el Ordenamiento Territorial por ejemplo, las causas del desabastecimiento de un recurso vital como el agua.
Algunos intentos como los establecidos por la ley 10004 de Uso del suelo en la región metropolitana de Córdoba – sector segunda etapa-, desarrollada por el Instituto de Planificación Metropolitana IPLAM, no hacen más que profundizar la problemática, ya que en este proyecto de ordenamiento  propone para Salsipuedes, entre urbanización prioritaria y diferida, un incremento de casi el 300% de la superficie urbanizable en los próximos años. Desconociendo absolutamente la problemática del agua que acarrea esta localidad.
– Durante las manifestaciones de los últimos días, los vecinos reclamaron inversión. ¿Cree que el problema podría resolverse con obras de infraestructura? ¿Cuáles son las claves que debería tomar en cuenta el Estado para la aplicación de políticas públicas orientadas a resolver esta problemática?
Para la solución de estos problemas últimamente se han barajado distintas posibilidades, todas relacionadas con soluciones técnicas basadas en obras de infraestructura de distintas dimensiones y plazos de ejecución. Pero todas plantean la necesidad de proveer agua de otros sectores del territorio. Así se plantean obras de trasvase de cuencas desde el río Carnero por ejemplo, lo que indefectiblemente trae conflictos con la zona de Colonia Caroya, que cuenta con la provisión de esta cuenca para su uso en consumo humano y producción bajo riego. Otras ya descartadas, como el trasvase desde el Río Agua de Oro o Chavasacate, zona que actualmente también presenta conflictos por el aprovechamiento del recurso. Y en la actualidad, la prolongación del acueducto que abastece desde la planta de La Calera a las localidades desde Saldan hasta Río Ceballos.
Ahora bien, nosotros decimos que las soluciones técnicas son posibles y necesarias. Pero no son suficientes, ya que si no se avanza en otros aspectos como es el de ordenamiento territorial, con la elaboración de normativas que tiendan a preservar los recursos de agua y tierra, además del destino y el uso de estos y su debido control, las soluciones serán siempre coyunturales y paliativas.
Además, esto debe darse siempre en un marco de políticas regionales, donde el Estado Provincial es agente de participación ineludible, junto a los gobiernos municipales y la participación efectiva de la ciudadanía. En este sentido, es necesario promover a nivel regional el debate fundamental sobre los modos de uso y el destino del agua, una vez  implementada la solución y a futuro, sin el cual no existe solución posible, ya que en el termino de pocos años y de mantenerse la forma actual de gestión y uso de los recursos, los problemas serán recurrentes.
– ¿Qué rol considera que deberían asumir los vecinos de estas zonas serranas, frente a la falta de agua?
La participación ciudadana es esencial en este proceso, por una parte por ser los vecinos los afectados directamente por los problemas y las soluciones que se planteen; por otra, porque sus vivencias y experiencias en esta situación traducidas en saberes, deben ser insumo primario en el diseño de las soluciones, y también porque deben constituirse en usuarios responsables, además de defensores y controladores del efectivo cumplimiento del derecho que les corresponde. La defensa del agua como un derecho, un bien colectivo, un activo social y no una mercancía, debe ser el eje a priorizar desde el discurso ciudadano.
Por otra parte, la ciudadanía no debe  permitir la atomización de los problemas y conflictos por medio de la “municipalización”  de los mismos, como está pretendiendo el Gobierno Provincial al delegar cuestiones de su jurisdicción a las jurisdicciones menores, (el caso de Aguas Cordobesas en la relación Provincia-municipalidad de Córdoba). Ni tampoco las soluciones realizadas en forma  exclusivas por expertos, sean estos de nivel gubernamental o académico,  ya que de esta manera no dejarán nunca de ser parciales y muchas veces comprometidas con intereses políticos y/o económicos que no responden a las necesidades y expectativas de la población.
La problemática hídrica de las Sierras Chicas es una problemática compleja, que no tolera soluciones coyunturales y que requiere que los gobiernos locales y provinciales generen políticas públicas, que prioricen la participación y el regionalismo, fomentando la planificación y el ordenamiento del territorio con el fin de preservar los recursos, sobre todo el agua, para toda la población y no sólo en función de las aspiraciones grupos de poder que priorizan el negocio inmobiliario y la producción primaria en detrimento del bien común.
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