Redacción Alta Gracia- El intendente Facundo Torres manifestó que algunas de las paredes pintadas pertenecen a domicilios inventariados dentro del segundo orden del Patrimonio de la Humanidad. Por ello se elaborará una ordenanza de excepción para estos sitios donde se haya realizado- o se realice en el futuro- una intervención artística programada.

En primer lugar se declarará de interés municipal el encuentro y luego se legislará la excepción para los hogares cuyas fachadas fueron intervenidas creativamente. En tercer lugar se llevará a cabo un registro fotográfico sobre los murales, con la biografía de los autores, el cual formará parte de una revista que será entregada a los turistas, dando nacimiento a un nuevo circuito para recorrer en la ciudad, en un sector que no estaba considerado para los visitantes.

CULTURA VIVA

«Comenzó como una locura y como un sueño» relató Esteban «Golo» Garbi, uno de los promotores del evento, junto a Fernando Gómez, artista de Villas Ciudad de América. Garbi cuenta que se conocieron con Gómez durante el 2016 y luego de la participación del segundo en un encuentro de muralistas en Uruguay, le planteó la idea al primero de llevarla a cabo aquí. Eligieron el sector sur-barrio General Bustos, Villa Oviedo y barrio Sur- de Alta Gracia por su arquitectura, su tipografía, su historia, su tradición: «la localización ideal» según sus palabras. Es así que dialogaron con los integrantes del centro vecinal del último, quienes pusieron todo a disposición de los artistas.

La municipalidad se encargó del alojamiento de unas cien personas en la Colonia José María Paz, del traslado de los mismos hasta el sector, de las pinturas-unos 900 litros de pintura- y las herramientas. Cada artista viajó por su cuenta-participaron muralistas y grafiteros de Argentina, Colombia, Ecuador, Chile y Uruguay- y eligió su boceto.

Particularmente, el intendente felicitó a todos los que formaron parte de la actividad, ya que a a partir del concepto de «cultura viva» se excede lo ya establecido como circuito cultural: la casa del Virrey Liniers, la Casa Museo del Che, por ejemplo. «Esta es la posibilidad de tener nuestro propio `Caminito´».

«Esto es un gran primer paso para romper con la rigidez cultural: Es un cambio de paradigma y es la apropiación de la cultura por parte de los vecinos» afirmó Facundo Torres.

Fotos: Noelia Martín

 

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