Redacción Alta Gracia-  Se trata de Ruth Zeballos que hoy, a sus 90 años recuerda el día que cayó la avioneta de Stefford en Marayes (San Juan). La ex actriz y esposa del millonario argentino Raúl Barón Biza murió en agosto de 1931.

Una página de Facebook  homenajeó la única persona viva que vivía en Marayes en el momento de la muerte de la célebre aviadora.

Foto: Infocaucete

Ruth Zeballos cuenta sus sensaciones de ese momento y el significado del monolito que está en la localidad caucetera en un video de la pagina de Facebook  del proyecto «Miradas», que recopila a los personajes de las historias, según publicó este viernes el diario Infocaucete.

Quién fue Myriam Stefford

Rosa Margarita Rossi fue una actriz suiza nacionalizada argentina. Utilizó el seudónimo Myriam Stefford.

Era hija de italianos y había nacido en Berna. Su padre trabajaba en una fábrica de chocolates y su madre era ama de casa. A los quince se había escapado a Viena y Budapest, y a principios de los años veinte empezó su carrera de actriz.1​

Se dedicaba a la actuación en el teatro en Viena (Austria) siendo además actriz en varias películas para el cine alemán bajo el sello de UFA utilizando el seudónimo Myriam Stefford.

En 1928, a los 23 años conoció en Venecia al escritor y millonario argentino Raúl Barón Biza con quien se casó en la basílica de San Marcos, el 28 de agosto de 1930. Así ella abandonó su carrera de actriz para radicarse en Argentina. En su currículum había sólo tres películas que la contaban en el reparto: La duquesa de Chicago, Poker de ases y una primera versión de Moulin Rouge.

Por pedido de su esposo, la mujer encaró una nueva pasión que los unía a ambos aún más: la aviación.

Monumento emplazado cerca de la ciudad de Alta Gracia (Cba). Foto: Cordoba Time

Raúl Barón Biza tenía un espíritu aventurero, el cual su esposa compartía plenamente. Primero unieron Buenos Aires con Río de Janeiro y luego un raid por 14 capitales argentinas. Salieron de Buenos Aires en el avión Chingolo I y tras dos aterrizajes de emergencia en Santiago del Estero y Jujuy, ella siguió junto con otro copiloto, Luis Fuchs, a San Juan con otro biplaza, el Chingolo II. En la localidad de Marayes tuvieron un nuevo accidente, pero esta vez a Myriam le costaría la vida.​

Para recordarla siempre, Raúl Barón Biza le encargó al ingeniero Fausto Newton la construcción de un gigantesco mausoleo. Cerca de cien obreros polacos trabajaron en el mismo y en el año 1935 lo inauguró colocando el féretro de su amada en la cripta de ese monumento. El mismo es de hormigón armado, granito y mármol, y aún hoy se alza al costado de la ruta provincial 5, en el Paraje Los Cerrillos, entre las localidades de Alta Gracia y Córdoba, con una altura de 82 m y 15 m de cimentación (Wikipedia)

Foto La Voz del Interior

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