Por Claudia Moreno- A días de las elecciones municipales y luego de un año en donde los vecinos han concurrido a las urnas para definir a los candidatos provinciales, nacionales y en las internas radicales, el último tramo de la campaña se juega al todo o nada por un tercer lugar.

Según estimaciones- porque no hay aún encuestas públicas que lo definan- el candidato de Unión por Córdoba, actual viceintendente Facundo Torres, sería el elegido para continuar con la gestión que la inició Walter Saieg en el 2011.

Si bien para unos y otros la elección estaría “polarizada” entre el justicialismo local y el radicalismo encarnado en Leandro Morer y Germán Rodríguez, aquellas fuerzas que se disputan el tercer lugar en el Concejo Deliberante están en un tire y afloje en demostrar quién es más apto para gestionar o proponer.

El radicalismo sigue sangrando pero, en las últimas apariciones públicas del sector que salió ganador en la interna, aparecen los otros referentes apoyándolo, pero bajo cuerda algunos se animan a asegurar que “no trabajarán para Morer- Rodríguez” en las elecciones del 27.

Por otra parte, hay quienes aseguran que el Socialismo perdió su caudal de votos al asociarse con el exintendente Mario Bonfigli- sospechado por cohecho- y, por lo tanto conservar ese tercer lugar este año sería un poco más complicado. Mantendría la banca- según algunos- si lo acompaña cierto sector del radicalismo que quedó dolido después de las internas del pasado 26 de julio.

De todos modos, el Socialismo en Alta Gracia rompió con el bipartidismo y propuso más de un proyecto para la conservación del área de protección natural, el Alta Gracia Gas, creación del banco de tierras, entre otras ideas progresistas que siguen siendo bastiones de su sector y según aseguran en el círculo íntimo, las mismas son “copiadas” por otros partidos que pretenden llegar al sillón de Lepri.

Por otro lado, una fuerza que en Córdoba no tiene una fuerte injerencia es el Frente para la Victoria. Sello de impronta del gobierno nacional que encarna, entre otras cosa, programas de inclusión social. Sin embargo, en los últimos días se dio una fuerte polémica que se evidenció a través de las redes sociales, sobre el “uso” de la estructura del Estado como es Anses para la campaña proselitista. Del mismo modo que se cuestionó al actual viceintendente por hacer campaña desde el lugar de funcionario municipal inaugurando obras cuando está en uso de licencia  o como el cartel de campaña sobre el escenario del Polideportivo Municipal.

Finalmente aparece el Frente Alta Gracia para Todos, un grupo de vecinos que militan en diferentes espacios y que lograron convocarse hace unos tres años en el MOVI para constituirse como partido político. Bajo el sello del Psol se presentan como la alternativa para disputar el tan ansiado “tercer lugar” en el cuerpo deliberativo local. Esta incipiente fuerza también estuvo en el ojo de la tormenta. Algunos sectores, sin decirlo públicamente, los vincularon a una “operación de prensa” que los ubicaría como la tercera fuerza asegurada en una encuesta costeada por el Psol, además de contar con medios propio para difundir su plataforma, lo que despertó la ira de más de uno por sentirse en desventaja.

Tantos unos como  otros coinciden en denunciar- a través de las redes y medios que sufrieron atentados en sus carteles y pasacalles. Roturas, quemaduras y destrucción en general. El socialismo logró en el Concejo Deliberante que las fuerzas que lo componen repudien este tipo de actos anónimos  y cobardes.

Más atrás quedan los otros partidos políticos que, de acuerdo a las estimaciones anteriormente mencionadas- no superarían entre el dos y el cuatro por ciento de los votantes.

De todos modos, deberíamos preguntarnos por qué tanta fragmentación en una comunidad de poco más de 50 mil habitantes, si tenemos en cuenta que en la ciudad de Córdoba hubo once listas, en Alta Gracia diez. Todos los candidatos dicen más o menos lo mismo. No hay tanta diferencia en sus propuestas para una ciudad mejor para todos. Pero qué hace o hizo que no haya unión de criterios para poder armar alianzas estratégicas. ¿Será un exacerbado personalismo o una lamentable inmadurez política?

El tercer lugar es la meta. No la tercera posición. En este último tramo de la campaña el más astuto, el más audaz y el más convincente será el que tenga la posibilidad de seguir rompiendo el bipartidismo tradicional de esta ciudad e incluso lograr torcerlo.

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