Por María Luz Cortez. El padre Marcos Cabrera que vive en Alta Gracia, fue noticia en la última semana ya que aprendió lengua de señas para dar misa a personas sordas en una parroquia de Córdoba Capital. Destacó que espera que esa modalidad de misas pueda extenderse a Alta Gracia y a otras localidades.

Marcos Cabrera es sacerdote desde hace diez años. Explicó que su vocación surgió con las enseñanzas de sus padres y durante el cursado en la escuela Virgen Niña. También precisó que la vida parroquial (fui catequista varios años) lo ayudó a descubrir que experimentaba mucha alegría en el compartir con otros lo que iba descubriendo y viviendo de ese Dios que siempre había estado presente en su vida.
«Todo eso, más las búsquedas personales propias de la juventud, me llevaron a descubrir que en el sacerdocio podría ser instrumento y puente para ayudar a otros a encontrar en Dios esa felicidad que todos anhelamos, al tiempo que podría ir plenificando mi propia vida», resaltó.
Durante la entrevista aparecerá muchas veces la palabra felicidad y sus derivados.
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«El interés por aprender la Lengua de Señas surgió a partir de algo que viví hace ya muchos años, en mi pueblo, en Villa Giardino. Un domingo, en una de las misas, una niña sorda recibía su primera comunión. Durante la celebración, no podía dejar de preguntarme qué es lo que estaría entendiendo de lo que el sacerdote o el guía decían. Más aún, me preguntaba de qué manera se habría preparado para ese día. Y me vinieron al corazón aquellas palabras que Jesús, ya resucitado, le dijo a los apóstoles: «Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos», que no es otra cosa que la invitación a que su propuesta, su estilo de vida, llegue a todos. Ese «todos» de aquella invitación de Jesús quedó dando vueltas en mi corazón, y fue gestando en mí el sueño de, algún día, hacer que el Evangelio llegara también a quienes no tienen la posibilidad de escuchar. Así empecé a estudiar la Lengua de Señas», explicó respecto de cómo surgió su interés por esta manera de comunicarse.
El padre Marcos explicó que aprender el lenguaje de señas no le resultó difícil pero que no puede calificarse como «experto»; y que sigue aprendiendo.
» Claro que dominar una lengua (cualquiera sea) lleva muchos años, y lejos estoy de dominar a la perfección la Lengua de Señas. Pero vivo siempre aprendiendo de amigos que me ayudan incondicionalmente, y de los mismos sordos, del contacto y encuentro con ellos», precisó.
Respecto de extender está modalidad, señaló que más sacerdotes deberían aprender para poder ampliar los lugares a donde llega el evangelio.
Fotografía Día a Día
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