Por Waldo  Cebrero – En menos de quince días el fiscal podría cerrar el caso, que ya acumula 9 cuerpos de expedientes. Desde un principio la familia del oficial antinarcóticos, mencionado en el “Narcoescándalo”, abonó la posibilidad de un homicidio.

El fiscal Emilio Drazile podría firmar en los próximos días la resolución que cierre el expediente Juan Alós, el policía de Drogas Peligrosas hallado muerto a la orilla de una ruta, en un auto oficial y con un disparo en la cabeza, en la madrugada del sábado 7 de septiembre. El oficial principal había sido alcanzado por las esquirlas del caso de “los narcopolicías”, dado a conocer tres días antes. Junto al cadáver, en la cabina del Renault Clío propiedad de la Policía, había una supuesta carta suicida. Esa fue la primera –y única– hipótesis de Drazile.

El expediente del caso tiene ya 9 cuerpos, un volumen inusual para una muerte de “etiología dudosa”. En menos de 15 días la resolución que ponga punto al final al caso podría estar lista. En ella se leerá (según adelantaron fuentes del caso) que, a sus 33 años, con dos hijos y uno en camino, Juan Alós decidió por su voluntad quitarse la vida.

Aquella muerte cayó como una brasa ardiente en manos del fiscal de Alta Gracia que –en parte por su proceder, y en parte por el peso político que adquirió el caso– recibió muchas críticas. La resolución se analizará cada uno de los aspectos que puso en duda la familia que, desde el primer momento, planteó la hipótesis del asesinato. El documento llevará su firma como único autor intelectual de la investigación, pero también la de una decena de peritos y científicos que participaron del proceso. Eso puede ser leído como un apoyo del Poder Judicial Provincial ante los ataques que le llovieron, incluso de su par federal, Enrique Senestrari.

Por estos días, Drazile se dedica a indagar a los testigos presentados por la querella. Luego, comenzaría a redactar la resolución, que apunta a un suicidio. “No hay ninguna persona que haya dicho lo contrario. La autopsia psicológica fue clara: la muerte del padre, aunque algunos lo nieguen, el estado público que tomó el caso que lo involucraba, el cansancio, todo eso fue un cóctel mortal”, dijo el fiscal. “Además está la carta de despedida, escrita de puño y letra y reconocida por la familia”, agregó.

“Investigar un suicidio es, a veces, más difícil que investigar un homicidio. En este caso muchos hablan de más, sin conocer de cerca las pruebas”, dijo Drazile.

Ultimas horas

Pese a su juventud, Alós era uno de los oficiales con más llegada y proyección entre el grupo de investigadores que comandaba el comisario mayor Rafael Sosa. Así lo reconocen, incluso desde Tribunales Federales, quienes trabajaron con él en varios casos.

Pero desde agosto, el nombre de Alós comenzó a ser mencionado en un expediente que instruye el fiscal federal Enrique Senestrari. Junto a una decena de uniformados del área antinarcóticos, se lo acusaba de mantener vínculos con traficantes, y de armar causas judiciales para luego cobrar coimas. El 4 de septiembre, el caso se hizo público. Su familia dijo que al ver las noticias, Alós mostró signos de arrepentimiento y quiso hablar con el fiscal. A los tres días fue hallado muerto en una ruta cercana a Alta Gracia, donde vivía con Rosana Luna, también policía.

Las sospechas de que podría haberse tratado de un homicidio, para acallar su intención de colaborar con la causa, se acrecentaron con las desprolijidades del fiscal al momento de intervenir en la escena del crimen.

Diario El Argentino Córdoba
Foto: Cadena 3

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