cristinaPor Manolo Robles para Redacción Rosario- 

El escueto anuncio sobre el dólar deja interrogantes puntuales y una certeza general: el gobierno nacional se consolida en el centro de la escena política, con vocación y capacidad de resistencia a las presiones del poder económico, lo que a la vez lo obliga a profundizar respuestas a la creciente demanda de los sectores populares.
La reaparición pública el miércoles de la Presidenta con el lanzamiento de una asistencia al sector más vulnerable de la sociedad a través del Progresar, más el reciente anuncio de este viernes del jefe de Gabinete acompañado por el ministro de Economía, dan cuenta antes que nada de la fortaleza del gobierno nacional para sostener la iniciativa política.

Después, se puede apreciar en principio que mientras el Progresar se inscribe en la línea de restauración de derechos básicos para las mayorías que fueron víctimas del neoliberalismo salvaje con su consiguiente inyección de fondos al mercado interno y por ende a la producción y el empleo, la rehabilitación de la posibilidad de apelar al dólar como herramienta de ahorro y la suba de la cotización de esa moneda al nuevo piso de 8 pesos resuenan de otro modo a los oídos de los trabajadores y los sectores populares, cuyo poder adquisitivo se devalúa al compás de la moneda nacional en la que perciben sus ingresos. Con la nueva realidad y perspectivas cambiarias, el salario mínimo, vital y móvil de 3600 pesos queda demasiado mínimo.

A la vez, el propio ministro de Economía se encargó, en los anuncios a la prensa de este viernes, de volver sobre sus pasos y los del jefe de Gabinete para informar que los que presionan desde el poder económico no están para nada conformes con las novedades: “Quieren un dólar a 13 pesos”, avisó Axel Kicillof. Y en la jornada anterior, aún en el marco de la decisión de retocar para arriba el tipo de cambio y apelar cada vez menos a las reservas, el Banco Central salió presto a contrarrestar una nueva y grosera maniobra para echar nafta al fuego devaluacionista, como la del capo de la Shell en la Argentina.

Es decir, incluso en las siempre un poco confusas primeras horas de un reacomodamiento importante, no se avizoran señales de un cambio drástico del rumbo ni del discurso iniciado en el 2003. Y es de esperar que más pronto que lejos se reinstalará el eje en las políticas y medidas que le han generado al kirchnerismo el apoyo popular suficiente para gobernar de acuerdo con sus convicciones políticas, sin responder a los dictados de los poderosos.

En este sentido, la lista es larga y lo más reciente es lo del Progresar, con sus más de once mil millones de pesos asignados para este año. Y habrá que ver cómo se expande y se garantiza lo de los Precios Cuidados, vital para que sigan siendo más las ollas que se usan para cocinar que las que se golpean en son de protesta.

Fuente: redaccionrosario.com

 

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