Por Adrián Camerano- Un día entrás al diario en el que trabajás y por debajo de la puerta llegó la intimación: se deben meses de alquiler. Después te enterás de que tus aportes no están, y de que también hay deuda con la obra social.

Otro día la imprenta se niega a seguir trabajando. Cambia el taller y es lo mismo: el diario deja de imprimirse para siempre.
El momento más imborrable es cuando dejan de pagarte el sueldo. Te prometen que mañana, que el jueves, quizás el sábado. Llegás a fin de año sin el pan dulce ni la torta, y con más incertidumbre que contratado estatal. Al mes siguiente te avisan de que no te van a pagar nada ni a echarte, porque la empresa no tiene fondos para indemnizarte.
Otro día desaparece la web. El silencio es total.
Y un mediodía te ofrecen unos mangos para irte a tu casa, siempre a la baja, y te encontrás sin empleo en el país de los despidos masivos y el tarifazo obsceno y sostenido.
Así puede resumirse la agonía y el abrupto final del diario gratuito El Argentino, cuya edición cordobesa vivió entre abril de 2013 y este diciembre, hasta su muerte por eutanasia empresarial.
Con sus altibajos, aciertos y errores, en sus 648 ediciones tuvieron espacio destacado las luchas por los Derechos Humanos de ayer y de hoy, los reclamos sindicales y de los trabajadores en general, los temas vinculados a la siempre en deuda policía provincial, la pelea por la democratización de la palabra y la necesidad de amplificar la voz de los que no suelen salir en los medios.
Siempre a pulmón y con el esfuerzo de sus trabajadores; con pasión por el oficio, a pesar de los mil y un contratiempos.
Así, hasta la debacle resultante de un grupo empresarial que liquida sus medios, los cierra o los vende, en el caso local por la supuesta no rentabilidad comercial, algo incomprobable cuando nunca se exploró a fondo la venta de publicidad.
Los trabajadores denunciamos esta situación, intentamos mil y un canales de diálogo y –tras 3 meses sin cobrar- no nos quedó otra que firmar despidos sin causa y con indemnización a la baja. Tan a la baja (un 40% de lo que nos corresponde) que hubo asombro en el Ministerio de Trabajo de la provincia.
Se cerró así la historia de este medio gráfico de Córdoba. Otra oportunidad perdida.
Víctimas del vaciamiento, los trabajadores enfrentamos la desgracia del desempleo con la tranquilidad, inmensa, de haber sido dignos.

Compartir esta noticia

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here