Por Claudia Moreno- Walter Villareal es un reconocido coleccionista de fotos y postales de Alta Gracia. Su colección cumplió 10 años y en ella conviven las historias del pasado, los paisajes que cambiaron y la cotidianeidad de una ciudad que es orgullosa de su legado pero muy pocas veces sabe protegerlo. 

Walter se autodefine como un acumulador de recuerdos. «No siento que sea ni historiador, ni investigador.  No soy un gran profundizador de la temática histórica, algunas cosas las conozco a partir de trabajos y libros ajenos. En este caso mi misión es  la de recopilar información que quizá pueda ser útil y necesaria e incluso puede resultar de interés para los investigadores-

La colección cumplió 10 años. ¿Qué recuerdos tenés de aquellos primeros tiempos?

El 29 de mayo, por primera vez, compré una postal. En realidad estaba buscando imágenes y documentación sobre una casa demolida donde ahora está la estación de servicio Shell a partir de un dato que me dió una amiga arquitecta. A raíz de esa búsqueda encontré una postal de la plaza tomada desde el museo de la estancia. Me interesó mucho el estado en que se encontraba porque se veía mucha vegetación y se notaban bien las diagonales. Luego encontré la de aquel chalet, otras de la plaza y al mes comencé a notar que había muchas imágenes que me parecían interesantes recuperar para memoria de la ciudad y las fui adquiriendo.

Lo que recuerdo de las primera postales fue la sorpresa por cada hallazgo. Cada imagen me parecía una perspectiva diferente de la ciudad. Yo tenia  un recuerdo o una compenetración histórica importante y apenas podía imaginarla. Y es muy diferente enfrentarla a un documento visual que va mostrando la evolución urbana y el paisaje de la ciudad. Cada imagen era una sorpresa.

Con el tiempo me fui acostumbrando a estas sorpresas, encontrar edificios que han desaparecido, ver cómo evolucionaba a veces para mal la constitución de algunas calles y empecé a prestarle atención lo que venia en los reversos de las postales. Ahí noté que había un potencial tan interesante como las imágenes. En los reversos se podían apreciar las opiniones de las persona que habían conocido la ciudad y era muy conmovedor en muchos casos notar  que una postal, más allá que un saludo, se convertía en una anécdota, en una pequeña historia de vida en la descripción de un paisaje que sumaban las emociones de haberlo conocido.  A veces esas historias poco y nada tenían que ver con las imágenes que enviaban pero había una conexión necesaria y eso empezó a cautivarme desde una perspectiva más literaria.

¿Qué significado tiene esta colección?

El significado que le veo a la colección todavía lo estoy construyendo, lo estoy buscando. O quizá no haya un significado único. Desde una mirada poética diría que las imágenes,  fotografías, las postales recrean la fantasía de poder viajar en el tiempo por apenas unos minutos. La colección si bien comenzó con la recuperación de fotos y postales después se abrió a otros elementos. Fueron apareciendo entre mis amigos, contactos, conocidos y esto también fue una sorpresa. Comenzaron a enviarme sus propios descubrimientos y puedo decir que ya es una colección que tiene una buena impronta colectiva.

¿Guardás algunos tesoros o elementos más queridos?

No sé si tengo tesoros más queridos. Todos suponen un esfuerzo en su hallazgos. Los que más afecto les tengo son los que me entregó el azar. Por ejemplo de estas personas que sin conocerme ofrecieron cosas y me contactaron por facebook y las fui a rescatar. Quizá sin ese conocimiento de alguien que se ocupa en recuperar estos fragmentos de la historia, hubiesen ido a parar a la basura, como fueron a parar a la basura aquellos papeles del Cine Monumental y por esas cuestiones del azar pude rescatar en enero de este año.

Hay artículos y elementos que no he conseguido. Hay una postal muy antigua que muestra en primer plano la cinta transportadora de los molinos de las canteras del cerro. Estuvo en una subasta y en el ultimo minuto me la ganó una uruguaya y que no he vuelto a conseguir esa imagen. Otras que sé que existen  y son insólitas. Alguna vez vi una postal de la década del ’70 donde se veía el famoso 4 de la Plaza Solares. Era un 4 de hormigón  -horrible- pero que es un testimonio para conservar. Me parece bien que lo hayan removido porque no tenia nada que ver con el patrimonio circundante.

¿Qué repercusión tuvo la colección durante todos estos años?

Ese primer año de recolectar fotos y postales y darle espacio propio a los libros que se habían escrito sobre Alta Gracia, revistas, objetos de comercios (muchos elementos como los que hoy serían de merchandising), empecé a estudiar cuál era el rol del coleccionista. Un buen coleccionista debe dar difusión a su colección, recuperar elementos para compartirlos con la comunidad. Como el objeto de mi colección es bastante frágil, es parte de un patrimonio inmaterial y me gusta escribir, surgió el blog La Fragilidad de los Retiros.

El blog fue consultado por las escuelas, por los investigadores históricos de la ciudad. Estas imágenes que compartía semanalmente han sido aprovechadas como sustentos de trabajo de investigación. Lo que más me conmovió  fue el trabajo didáctico que se hizo en el Museo de la Estancia en donde realizaron un taller de postales. A partir de las exposición que hice en 2011 allí, los niños que asistían diseñaron sus propias postales. Tengo ese tesoro. Una colección de postales inspiró a una nueva serie de postales de una nueva generación que desconocía la existencia de la tarjeta postal como un medio, un vinculo para comunicarse con otras personas.

Cada vez es más difícil conseguir postales pero de tanto en tanto aparece algún objeto, un catálogo, alguna revista. Las ultimas que he recibido son fotos del recorrido ferroviario hasta las canteras del cerro donde aparecen los hornos y se ve una Alta Gracia a la distancia desolada. Son fotos de 1928.

Fotos extraídas del blog La Fragilidad de los Retiros

Compartir esta noticia

Comentarios

comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here