Por Claudia Moreno- La PaIsla es un espejo del trabajo comunitario de vecinos autoconvocados de la Paisanita y La Isla. Autoconvocados por la impotencia, por la bronca y por la alegría de construir –  juntos- un lugar para vivir con dignidad. La PaIsla cerró un año lleno de aprendizajes, errores y ganas de seguir haciendo de la unión, la fuerza

La Paisanita es un bello poblado ubicado a unos 13 kilómetros de la ciudad de Alta Gracia. Su belleza natural la convierte en un lugar excepcional para turistas y amigos del medio ambiente.

Sin embargo, en los últimos años, la vida tranquila de sus pobladores empezó a cambiar cuando el gobierno comunal se transformó en un problema de convivencia. Luego de las elecciones comunales de 2011 donde resultó electo Julio “Tito” Avila, a raíz de varias denuncias por corrupción y malversación de fondos, Avila renunció al cargo de presidente comunal en junio de 2013. En su lugar asumió Rubén Alvarez, quien se había presentado en una lista opositora a Avila. A partir de allí los vecinos pidieron elecciones para volver a elegir autoridades y consideran que Alvarez no tiene legitimidad para ostentar el cargo.

DE LA BRONCA A LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

En diálogo con REDACCION ALTA GRACIA, Ignacio Sala, cuenta que los vecinos empezaron a encontrarse con algunas problemáticas comunes. Desde el boca a boca se iban enterando sobre algún caso de violencia institucional, vecinos que iban a quejarse a la comuna y como resultado fueron hostigados o amenazados.

“La gente empezó a tomar conciencia desde el momento que toma la comuna un grupo de personas que habían perdido las elecciones. Empezó una crisis de institucionalidad en el pueblo porque las autoridades no están legitimadas  por el voto popular. Hubo algunos hechos graves que hicieron que el pueblo empiece a reaccionar. Todos aquí venimos trabajando en cuestiones sociales desde lo personal, pero empezamos a cansarnos del patoterismo, de ir a quejarse o plantear un problema en la comuna y después recibir amenazas. Entonces dijimos vamos a arrancar con cosas positivas”

NACE LA PAISLA

“La PaIsla es un grupo de vecinos que empezamos a trabajar en conjunto, buscando intereses comunes y haciendo actividades comunitarias para abocarnos también a los que más necesitan”- explica Sala y agrega que el primer proyecto fue la construcción de una Huerta comunitaria.

“En este caso, dentro del grupo tenemos a un ingeniero agrónomo que nos ayudó a organizarla y la estamos llevando a cabo con mucho éxito. Ya tuvimos las primera cosechas que se repartieron entre los vecinos para consumo personal”, dice Sala

Consultado sobre otros proyectos que el grupo realiza, Ignacio se explaya sobre la necesidad de acceso a la garrafa social y, para ello, algunos vecinos viajan a Alta Gracia para comprar la garrafa y la distribuyen entre los pobladores. “Hay un sistema de subsidio solidario. Es decir, aquel vecino que por alguna razón no pueda pagar los dieciséis pesos, otro se lo paga de manera solidaria. También empezamos a hacer el reciclado de basura, se crearon composteras y se redujo entre un 40 y 60 por ciento de residuos urbanos con el reciclado de desechos orgánicos por familia. Logramos asistencia médica gratuita y la entrega de medicamentos a aquellos que no puedan abonarlos”

El pasado domingo 7 de diciembre los vecinos de La PaIsla convocaron a una gran fiesta de fin de año con la presencia de unas 400 personas, entre concejales de Alta Gracia, referentes políticos y  de organizaciones sociales, vecinos, medios de prensa, entre otros. La idea del grupo fue hacer un repaso del trabajo realizado y plasmar sus proyectos para el 2015.

En este sentido, Salas explicó que para el próximo año tienen previsto mejorar el sistema de salud, mejorar y concientizar sobre el medio ambiente, la contaminación del río, la capacitación para la prevención de crecidas y de incendios. “Trabajamos en conjunto con los bomberos quienes también nos capacitaron para poder abordar estos temas de la mejor manera. Todo lo hacemos a pulmón y le ahorramos a la comuna mucho del trabajo que deberían realizar. Sólo les pedimos que colaboren pero no tenemos ni siquiera eso”

De esta manera, la impotencia quizá de un grupo de vecinos se transformó en alegría comunitaria para afrontar juntos los problemas que se presentan en la vida diaria de cualquier población. El próximo año habrá elecciones y es allí cuando el voto decide sobre qué rumbo toma una comuna, una ciudad, un país. Y serán, en este caso, los vecinos de La PaIsla quienes tendrán la oportunidad de marcar el rumbo de esta bella localidad serrana.

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