La Nueva Mañana- Al menos ocho detenidos tras la represión policial. La Guardia de Infantería y la Policía Motorizada respondió con balas de goma a los piedrazos, en medio de una feroz interna dentro del gremio.

Una nueva protesta de trabajadores del Transporte Urbano de la ciudad terminó con serios disturbios y una fuerte represión policial en las calles del Centro. El saldo: al menos ocho detenidos y distintos heridos.

La movilización comenzó en la sede del gremio, ubicada sobre avenida Vélez Sarsfield casi esquina San Luis. Desde allí, encabezada por la secretaria general Carla Esteban, marchó hacia el Palacio 6 de Julio la columna de choferes más cercanos a la conducción gremial.

«No vamos a ceder un solo centavo«, fueron las palabras de la dirigente en rechazo a las propuestas empresariales de cobrar un 88% del sueldo y desdoblar el aguinaldo, mientras continúa una deuda que alcanza «los 100 mil pesos por chofer», según afirman desde el gremio.

En el lugar, al igual que el pasado viernesse montó un importante operativo policial con la presencia de la Guardia de Infantería, Bomberos y la Policía Motorizada por orden del fiscal Raúl Garzón. Los efectivos acompañaron la protesta hasta la Municipalidad, que amaneció completamente vallada.

La movilización se desarrollaba con relativa tranquilidad e inclusive ya había hablado Esteban frente a los trabajadores. Pero luego de la quema de un contenedor de basura, de algunos piedrazos y de la llegada de un grupo de autoconvocados, los efectivos empezaron a avanzar sobre 27 de Abril y Cañada con la orden de «detener a dos manifestantes».

Con gas pimienta y disparos de balas de goma, los efectivos empujaron a una de las columnas por calle Dean Funes y Ayacucho, mientras el número de detenidos aumentaba y resultaban heridos en sus piernas el comisario Gonzalo Cumplido, encargado del operativo, y el camarógrafo Luciano Ferrari, de Canal 8.

Cabe destacar el intento de detención al secretario adjunto de UTA, Pablo Farías. Cuando intentó hablar para pedir la liberación de sus compañeros, un efectivo lo roció de gas pimienta en el rostro y trató de aprehenderlo.

«Son trabajadores, no son delincuentes porque están reclamando el salario que les adeudan. Si esta es la manera de recibirnos no vamos a solucionar nada. Me tiraron gas lacrimógeno directamente en la boca», afirmó el gremialista a La Nueva Mañana y los demás medios presentes.

Dispersa, la marcha continuó hasta el Patio Olmos y luego de vuelta a la sede del sindicato, donde se cortó la mitad del tránsito y se hizo presente el camión hidrante policial.

Mientras tanto, sigue el paro por tiempo indeterminado del transporte urbano (hoy se cumplen 13 días) en medio de una profunda interna gremial y con la amenaza de continuar con las manifestaciones, sin una solución a la vista.

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